Los 78 trabajadores de Sudamericana Lácteos en Díaz continúan atravesando una situación crítica y desesperante. Hace ya cuatro meses que no perciben sus salarios y, mientras siguen asistiendo diariamente a sus puestos laborales para sostener la actividad y cuidar la planta, la incertidumbre sobre el futuro de la empresa crece semana tras semana.

En las últimas horas se conoció una carta pública escrita por Romina Sanabria, esposa de uno de los empleados de la láctea, en la que expresó un fuerte mensaje de apoyo y acompañamiento hacia los trabajadores. En el texto destacó el esfuerzo, la responsabilidad y la valentía de quienes continúan trabajando pese a no cobrar sus haberes.

“El salario no es un favor; es el fruto de su esfuerzo diario y el motor de sus vidas”, expresó en uno de los fragmentos más contundentes de la carta.

También remarcó que los empleados “están cuidando su fuente de trabajo con el cuerpo y el alma”, mientras reclamó que se garantice la regularización inmediata de los salarios adeudados.

Según pudo saber este medio, la semana pasada se realizó una nueva reunión con un posible interesado en hacerse cargo de la empresa. Sin embargo, las conversaciones no lograron avanzar hacia una solución concreta.

Uno de los principales puntos de conflicto es la propuesta impulsada por el eventual comprador, que plantea la conformación de una cooperativa. La alternativa no convence a gran parte de los trabajadores, muchos de los cuales cuentan con más de 20 años de antigüedad dentro de la firma.

“Ninguna novedad. Tienen reuniones semana tras semana sin respuestas concretas”, señalaron allegados a los empleados, quienes describieron el escenario actual como “una espera muy agotadora”.

A la delicada situación salarial se suma además otro problema urgente: esta semana vence el plazo del acuerdo alcanzado con la Empresa Provincial de la Energía (EPE). Días atrás ya se había producido un corte del suministro eléctrico que fue levantado de manera provisoria tras un compromiso de pago. Si no se alcanza un nuevo acuerdo antes del miércoles, la planta podría volver a quedarse sin energía.

Mientras tanto, las familias continúan sosteniendo la espera con preocupación y angustia, a la expectativa de una solución que todavía no llega.