La situación de la fábrica de productos lácteos en Díaz, ubicada a la vera de la Ruta 65, sigue envuelta en incertidumbre. En las últimas horas trascendió la aparición de un posible comprador, lo que generó expectativas en la localidad, aunque por el momento no existe ninguna confirmación oficial ni propuesta concreta presentada a los trabajadores.
Según pudo reconstruir IRÉ, a partir de distintas fuentes, en los últimos días circularon versiones sobre una eventual oferta que incluiría el pago del 50% de las indemnizaciones y la posterior reincorporación de solo una parte del personal, en función de la producción. Sin embargo, desde el entorno de los empleados aseguran que nunca recibieron formalmente esa propuesta, por lo que todo se mantiene en el plano de los rumores.
Otra de las alternativas que se mencionó fue la posibilidad de que la planta funcione bajo un esquema de cooperativa, algo que generó rechazo entre varios trabajadores. Argumentan que implicaría un proceso largo y complejo, con ingresos inciertos y por debajo de los salarios que percibían anteriormente.
El clima interno no es el mejor. Hace pocos días, la difusión de una noticia sobre un supuesto comprador provocó malestar entre los trabajadores, ya que parte del personal no estaba al tanto de la situación y se enteró por fuera de los canales oficiales. Esto profundizó la desconfianza y dejó en evidencia la falta de información clara.
Mientras tanto, los cerca de 80 trabajadores continúan asistiendo a la planta, aunque sin actividad productiva. En ese contexto, se organizan para mantener las instalaciones y administrar los recursos disponibles. En dos oportunidades lograron generar ingresos mediante la venta de productos que aún quedaban en la fábrica: En una ocasión se repartió el dinero de forma equitativa y en otra se utilizó para cubrir completamente un mes de sueldo, aunque con diferencias según categorías.
En paralelo, los empleados avanzaron con el envío de telegramas para exigir el pago de haberes adeudados, y permanecen a la espera de respuestas. Desde el sector remarcan que no firmarán ningún acuerdo hasta tener certezas claras, en un escenario donde “todo está en juego”.
Por ahora, la única coincidencia entre las distintas voces es que existe un interesado y que las negociaciones estarían avanzadas, pero sin definiciones concretas. La comunidad, golpeada por la paralización de la planta y el impacto económico que generaba en el comercio local, sigue expectante ante posibles novedades en los próximos días.

