Momentos de máxima tensión se vivieron durante un reclamo de trabajadores de Lácteos Verónica, en el que se produjo un duro cruce verbal con Alejandro Espiñeira, uno de los dueños de la empresa, en medio de acusaciones por promesas incumplidas, falta de definiciones y una situación que los empleados califican como insostenible.
“Hace siete años que nos vienen mintiendo”, fue una de las frases más contundentes que se escucharon durante el intercambio, marcado por gritos, reproches y pedidos de respuestas concretas. Los trabajadores aseguraron que, si bien no hablan de un vaciamiento de la planta, denuncian una reestructuración del esquema productivo que afecta directamente a empleados y productores.
Según manifestaron, llevan ocho meses sosteniendo la situación, con una actividad prácticamente paralizada. En ese contexto, cuestionaron el trato recibido y reclamaron respeto por las familias que dependen de la fuente laboral. “¿Así es como están tratando a los chicos?”, expresaron durante el reclamo.
Uno de los puntos más sensibles del conflicto fue el desvío de producción, ya que los trabajadores afirmaron que unos 680 mil litros de leche fueron enviados a otros destinos y no procesados en la planta, profundizando la crisis. “Dicen que están trabajando en soluciones, pero nunca dicen cuáles ni en qué plazos”, reclamaron.
Por su parte, Espiñeira aseguró que la empresa se encuentra buscando alternativas, y confirmó que hay una reunión prevista con el ministro de Producción de Santa Fe para esta semana, con el objetivo de intentar destrabar el conflicto. Sin embargo, los trabajadores remarcaron que no hay fechas concretas ni respuestas claras.
“No queremos negocios, queremos una solución”, fue uno de los mensajes que sintetizó el reclamo. El pedido final fue contundente: una definición inmediata que permita garantizar la continuidad laboral y productiva, y ponga fin a una crisis que se arrastra desde hace años.

