Cada 14 de febrero millones de personas en todo el mundo celebran el amor y la amistad. Aunque se lo asocia principalmente con parejas románticas, también es un momento para demostrar afecto a familiares y amigos cercanos. La fecha invita a reforzar los vínculos humanos mediante regalos simbólicos, cenas especiales o mensajes de cariño.
El origen de San Valentín combina historia y tradición. Se cree que en el siglo III, el obispo Valentín desafió al emperador romano Marco Aurelio Claudio, quien había prohibido que los soldados se casaran. Valentín continuó casando parejas en secreto y, por ello, fue martirizado. Con el tiempo, su figura se convirtió en un símbolo de amor y compromiso, y la Iglesia lo reconoció fijando su festividad el 14 de febrero.
Además, algunos historiadores vinculan la fecha con la antigua fiesta romana de Lupercalia, dedicada a la fertilidad y celebrada con rituales encabezados por sacerdotes llamados Luperci. La festividad incluía símbolos ligados a la protección y prosperidad de la comunidad, que luego se fusionaron con las tradiciones cristianas asociadas a Valentín.
Hoy, San Valentín tiene un carácter principalmente laico, tras la secularización de la fecha en el Concilio Vaticano II. Las parejas suelen intercambiar flores, chocolates, cartas y otros objetos relacionados con el romance, mientras que muchas personas aprovechan para enviar mensajes o regalos a seres queridos que están lejos. Comercios y empresas también aprovechan la ocasión para ofrecer productos especiales vinculados al amor.
Más allá de la historia y las leyendas, el Día de los Enamorados continúa vigente como una celebración del afecto y la cercanía entre las personas. Cada año, esta efeméride recuerda que el amor no solo se expresa entre parejas, sino también en gestos de amistad, solidaridad y cuidado hacia quienes forman parte de nuestra vida cotidiana.
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