El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nació para promover la igualdad de oportunidades en ámbitos tradicionalmente dominados por hombres. La ONU formalizó esta efeméride en 2015, con el respaldo de UNESCO, ONU Mujeres y la Unión Internacional de Telecomunicaciones, con el objetivo de incentivar la participación femenina desde la educación básica hasta la formación profesional y científica. Cada año, la jornada recuerda los desafíos que enfrentan las mujeres en la ciencia y busca cerrar la brecha de género en áreas como tecnología, ingeniería y matemáticas.

A lo largo de la historia, varias mujeres lograron avances trascendentales en sus disciplinas. Marie Curie fue pionera en el estudio de la radiactividad y la primera persona en recibir dos Premios Nobel en distintas especialidades científicas. Lise Meitner contribuyó al descubrimiento de la fisión nuclear, mientras que Margarita de Salas desarrolló la ADN polimerasa del virus bacteriófago phi29, impulsando aplicaciones en biotecnología y medicina.

En otros campos, Ada Lovelace es considerada la primera programadora de la historia por su trabajo con la máquina analítica de Charles Babbage. Vera Rubin aportó pruebas fundamentales sobre la existencia de materia oscura, y Barbara McClintock recibió el Premio Nobel por descubrir los elementos genéticos móviles, que revolucionaron la comprensión de la genética. Rosalind Franklin descifró la estructura del ADN, sentando las bases de importantes avances en biología y medicina.

Completan la lista de pioneras Dorothy Crowfoot Hodgkin, ganadora del Nobel por sus estudios de cristalografía de proteínas; Rita Levi-Montalcini, por su descubrimiento del factor de crecimiento del sistema nervioso; y Tu Youyou, quien desarrolló la artemisinina, fármaco clave para el tratamiento de la malaria.

Sus trayectorias no solo destacan por la innovación científica, sino también por abrir camino a niñas y mujeres en la ciencia, sirviendo de ejemplo y motivación para futuras generaciones.