En iglesias y capillas de todo el país, los devotos se congregan este 11 de febrero para rendir homenaje a la Virgen de Lourdes, reconocida especialmente como protectora de los enfermos. La jornada invita a la oración, la reflexión y la solidaridad hacia quienes atraviesan problemas de salud.
La devoción a la Virgen de Lourdes se originó en 1858, cuando Bernadette Soubirous, una joven de 14 años, relató haber tenido 18 apariciones de la Virgen María en la gruta de Massabielle, en Lourdes, Francia. En una de esas visiones, la Virgen le indicó beber agua y cavar en la tierra, dando origen a un manantial que todavía hoy brota de manera continua y es visitado por millones de peregrinos cada año.
Bernadette fue canonizada por la Iglesia en 1933 y desde entonces Lourdes se consolidó como un destino de peregrinación internacional. El lugar sigue siendo símbolo de esperanza, paciencia y fe frente al sufrimiento, e inspiró a innumerables fieles argentinos que buscan consuelo y sanación espiritual.
Entre las prácticas más difundidas en nuestro país se encuentra la oración a la Virgen de Lourdes, que se reza para pedir sanación, paciencia y consuelo ante la enfermedad. La plegaria, que suele acompañarse con tres Avemarías, se realiza tanto de manera individual como en comunidad, en templos y capillas de distintas ciudades argentinas.
ORACIÓN
¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes,Madre de Dios y Madre nuestra!Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón, para pedirte que derrames a manos llenas el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches: pero acuérdate de que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Ti haya sido abandonado. ¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima!
Ya que Dios obra por tu mano curaciones innumerables en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo…(dígase el nombre del enfermo/a). Alcánzale de tu Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más, alcánzanos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios, prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén. Virgen de Lourdes, ¡ruega por nosotros! Consuelo de los afligidos, ¡ruega por nosotros! Salud de los enfermos, ¡ruega por nosotros! Rezar tres Avemarías.

