El Día Internacional de la Felicidad se conmemora cada 20 de marzo con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de este estado emocional en la vida de las personas. Se trata de un derecho universal, atravesado por factores como la calidad de vida, los vínculos y los hábitos diarios, que influyen directamente en el bienestar general.

La fecha fue establecida en 2012 durante la Asamblea General de la ONU, a partir de una iniciativa impulsada por Bután, país que prioriza el concepto de Felicidad Nacional Bruta por encima de los ingresos económicos. Desde entonces, el organismo internacional promueve políticas públicas orientadas a un desarrollo más equitativo, en línea con los objetivos de la Agenda 2030.

Más allá de las responsabilidades de los Estados, los especialistas coinciden en que existen acciones cotidianas que pueden ayudar a sostener un buen estado de ánimo. El modo en que comienza el día resulta clave, ya que condiciona el desarrollo de la jornada y el nivel de energía con el que se afrontan las actividades.

Entre las recomendaciones más destacadas, se sugiere evitar el uso del celular al despertar, ya que la sobrecarga de información puede generar estrés. En su lugar, prácticas como la meditación incluso durante pocos minutos favorecen la calma y el equilibrio. También se recomienda escribir pensamientos o agradecimientos, una técnica conocida como journaling, que permite ordenar las emociones y fomentar una mirada positiva.

A su vez, incorporar actividad física, dedicar tiempo a un desayuno completo y evitar postergar la alarma son hábitos que impactan de forma directa en el humor. Planificar la noche anterior, desde la organización del hogar hasta la elección de la ropa, también contribuye a iniciar el día con mayor tranquilidad y claridad mental, reforzando así una rutina más saludable y sostenible en el tiempo.