La conmemoración del Día del Trabajador Telefónico remite directamente a la decisión de nacionalizar la prestación en 1948; desde entonces, el 18 de marzo sirve para reivindicar el papel de quienes hicieron posible el servicio y para poner en valor sus reclamos por condiciones laborales y salarios dignos.

Las raíces del movimiento sindical telefónico son anteriores: ya en 1883 trabajadores de la empresa Gower-Bell reclamaron aumentos salariales y fueron inicialmente despedidos. La fuerte respuesta de usuarios y prensa y el deterioro del servicio por la sustitución por personal inexperto obligó a la firma a revertir la medida y a reconocer parcialmente las demandas.

La creación en 1946 de la empresa mixta Telefónica Argentina marcó el inicio de una etapa de expansión técnica y organizativa: la prestación se consolidó, se profesionalizó la plantilla y el país pudo ampliar notablemente el acceso a la telefonía. Esa política estatal preparó el terreno para la nacionalización que hoy se recuerda.

Los primeros ensayos telefónicos datan de 1878, y en 1929 se logró el primer enlace internacional con Europa, hitos que muestran el rápido desarrollo tecnológico previo a la organización institucional del servicio. Celebrar el 18 de marzo es, así, reconocer tanto los avances técnicos como las luchas colectivas que sostuvieron el sistema.