La causa que investiga el doble homicidio de José y Martín Cabrera, ocurrido en la zona de islas del río Coronda a fines de 2025, sumó un nuevo capítulo judicial. En las últimas horas, la Cámara de Apelaciones de Santa Fe dispuso la liberación de los dos hombres que permanecían detenidos como presuntos responsables del hecho.
Se trata de Miguel Ángel Peverelli y Julián Silva, dos puesteros que trabajaban en el cuidado de ganado vacuno en inmediaciones del arroyo La Blanca y que habían sido acusados por el Ministerio Público de la Acusación de haber asesinado a los primos Cabrera durante la madrugada del 31 de diciembre.
La decisión fue adoptada por el juez Roberto Prieu Mantaras, quien consideró que las pruebas reunidas hasta el momento no permiten sostener de manera concluyente la hipótesis planteada por la Fiscalía y abren la puerta a otras interpretaciones sobre lo sucedido.
El hallazgo que conmocionó a la región
José y Martín Cabrera habían salido desde Alto Verde el 30 de diciembre de 2025 a bordo de una canoa y nunca regresaron a sus hogares. Al día siguiente, sus cuerpos fueron encontrados sin vida dentro de la embarcación, que navegaba a la deriva por aguas del río Coronda, a la altura de Sauce Viejo.
Durante los peritajes realizados en el lugar, los investigadores secuestraron una carabina que se encontraba en la canoa y varios cortes de carne vacuna. A partir de esas evidencias, la investigación avanzó sobre la hipótesis de un presunto hecho de abigeato que terminó en un ataque armado.
Semanas después, efectivos de la Policía de Investigaciones detuvieron a Peverelli y Silva en la zona de islas. Ambos fueron imputados por homicidio calificado por el uso de arma de fuego y quedaron en prisión preventiva.
Las dudas que cambiaron el rumbo de la causa
La defensa de los acusados insistió desde el comienzo en que existían elementos que no habían sido suficientemente valorados. Tras un primer rechazo judicial, el planteo llegó a la Cámara de Apelaciones, que finalmente revisó la situación procesal de los imputados.
Entre los puntos considerados por el magistrado se encuentra el hecho de que una de las víctimas presentaba restos de pólvora en una de sus manos, según los estudios periciales realizados. Además, la carabina hallada dentro de la embarcación reforzó la posibilidad de que los fallecidos también hubieran estado armados.
Otro dato que llamó la atención de los investigadores fue que los trozos de carne vacuna encontrados en la canoa no presentaban impactos de bala, una circunstancia que sembró interrogantes sobre la mecánica de los hechos.
A partir de esos elementos, el juez entendió que no puede descartarse que se haya producido un intercambio de disparos y que el episodio haya derivado en una situación compatible con un eventual exceso en la legítima defensa.
Continuarán vinculados a la investigación
Si bien los acusados recuperaron la libertad, la causa continúa abierta y ambos seguirán sometidos al proceso judicial.
Como condición, deberán cumplir una serie de medidas impuestas por la Justicia. Entre ellas, tienen prohibido permanecer en horario nocturno en la zona de islas mientras avance la investigación.
El expediente seguirá reuniendo pruebas para determinar qué ocurrió realmente aquella noche en el arroyo La Blanca y establecer las responsabilidades penales correspondientes por la muerte de José y Martín Cabrera.

