María Noel De Castro Campos, nacida en Salta en 1997, fue seleccionada como la primera mujer argentina candidata a astronauta para una misión internacional prevista para 2027, en lo que representa un hito para la ciencia nacional y un avance significativo en la participación femenina dentro del ámbito aeroespacial. Su designación generó un fuerte impacto tanto en la comunidad científica como en el público general, en un contexto de creciente interés por la exploración espacial.

Ingeniera biomédica graduada en la Universidad Favaloro, De Castro construyó una trayectoria sólida que combina formación académica de alto nivel con experiencia práctica. Además de contar con licencia de piloto civil, se especializó en bioastronáutica, la disciplina que estudia los efectos del espacio en el cuerpo humano, y completó instancias de formación en laboratorios de Estados Unidos, junto con un máster en ingeniería aeroespacial que la posicionó en procesos de selección internacionales altamente competitivos.

“Mi pasión por el espacio siempre estuvo conmigo. Desde niña soñé con hacer algo grande, con ser alguien que cambie al mundo”, expresó la joven, dejando en claro que su vocación científica fue el motor de cada una de sus decisiones. En ese sentido, su historia se inscribe en un escenario global donde agencias como la NASA avanzan en proyectos como CHAPEA, que simulan condiciones de vida en Marte y buscan preparar a futuras misiones tripuladas en entornos extremos.

“Mi pasión por el espacio siempre estuvo conmigo. Desde niña soñé con hacer algo grande, con ser alguien que cambie al mundo”

El ingreso al programa Project PoSSUM, vinculado al Instituto Internacional de Ciencias Astronómicas en Florida, marcó el inicio de su preparación formal en el ámbito espacial. Allí participó de entrenamientos intensivos que incluyen simulaciones, vuelos de gravedad cero, manejo de trajes presurizados y prácticas orientadas a la salud humana en el espacio. “Ser astronauta no es solo ir al espacio, es prepararme para entregarme a la ciencia”, sostuvo, reafirmando el enfoque de su carrera.

“Ser astronauta no es solo ir al espacio, es prepararme para entregarme a la ciencia”

La misión en la que podría participar forma parte de una iniciativa impulsada por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con empresas privadas, con un posible lanzamiento previsto para enero, aunque sujeto a modificaciones según la organización de la tripulación y los tiempos de la industria. El viaje se realizaría a bordo de la cápsula Dragon de SpaceX, actualmente utilizada por la NASA para transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional.

El entrenamiento específico comenzará entre finales de marzo y principios de abril, tendrá una duración de nueve meses y se desarrollará en distintos centros de formación. “Ahora va a empezar el entrenamiento, que es la parte más dura… son nueve meses específicos de la misión espacial”, explicó De Castro, al describir la exigencia de esta etapa, que implica preparación física, técnica y psicológica.

El objetivo del proyecto trasciende la experiencia individual. La ingeniera remarcó la importancia de impulsar investigaciones científicas argentinas en el espacio, particularmente en áreas como la biomedicina y la producción de alimentos en condiciones extremas. “Estoy interesada en investigación biomédica, de cómo el cuerpo humano puede cambiar en el espacio, pero también queremos empezar a llevar granos al espacio”, señaló, en referencia a estudios vinculados a la futura exploración de la Luna y Marte.

“Estoy interesada en investigación biomédica, de cómo el cuerpo humano puede cambiar en el espacio, pero también queremos empezar a llevar granos al espacio”

El componente nacional es uno de los ejes centrales de la iniciativa. La CONAE y la comunidad científica local participan en la definición de los experimentos y en la conformación de los equipos de trabajo. “La idea es armar una misión que sea argentina, que pueda llevar desarrollo científico argentino”, afirmó, y agregó: “No trabajo para NASA, sino que NASA regula lo que voy a hacer en el espacio”.

“La idea es armar una misión que sea argentina, que pueda llevar desarrollo científico argentino”

La preparación incluye entrenamientos de vuelo, buceo, simulaciones de emergencia y el estudio detallado de los sistemas de la cápsula Dragon y de la Estación Espacial Internacional. “Es un trabajo full time… me tengo que aprender toda la cápsula Dragon, todos los procesos de emergencia”, explicó, al detallar la complejidad de una rutina que también contempla la organización de los experimentos científicos que se realizarán durante la misión.

La misión PAM, prevista para 2027, contará con una tripulación mixta con representantes de América Latina y se enmarca en un escenario de transformación de la exploración espacial, con una creciente participación del sector privado. En paralelo, De Castro impulsa vocaciones STEM entre niñas y adolescentes, promoviendo el acceso de mujeres a carreras científicas y tecnológicas.

“Cada vez que pienso que vamos a llevar la bandera argentina, es algo que me mueve”, expresó la ingeniera, sintetizando el fuerte sentido de pertenencia que atraviesa el proyecto. “La preparación es intensa, tanto física como mentalmente, pero también profundamente motivadora”, agregó, al destacar el desafío personal y profesional que enfrenta.

“Cada vez que pienso que vamos a llevar la bandera argentina, es algo que me mueve”

El respaldo institucional incluye tanto al sector público como al privado, con la CONAE coordinando los experimentos y la NASA estableciendo los estándares de seguridad y operación. En un contexto donde se redefinen programas como Artemis, orientados a futuras misiones a la Luna y Marte, la participación de profesionales argentinos en este tipo de iniciativas marca un paso clave en la inserción del país en la agenda científica global.