El 2 de abril ocupa un lugar central en la historia argentina. En esta fecha, el país rinde homenaje a los veteranos y a los 649 soldados que murieron durante la Guerra de Malvinas, en un acto de memoria colectiva que trasciende generaciones.

La conmemoración tiene su origen en el inicio de la llamada “Operación Rosario”, cuando en 1982 tropas argentinas desembarcaron en las islas y tomaron el control del territorio, en ese entonces bajo dominio británico. La decisión fue impulsada por el gobierno militar en un contexto de crisis, aunque generó un fuerte sentimiento de unidad en gran parte de la sociedad.

La guerra se extendió durante 74 días y enfrentó a la Argentina con una de las principales potencias militares del mundo. En ese escenario, miles de soldados argentinos debieron soportar condiciones adversas, como el clima extremo, las dificultades del terreno y limitaciones logísticas.

El conflicto dejó un saldo trágico: 649 argentinos fallecidos, además de cientos de heridos y numerosos excombatientes que sufrieron secuelas durante años. La rendición del 14 de junio marcó el final de la guerra y tuvo un fuerte impacto político, acelerando el fin de la dictadura y el regreso a la democracia.

Con el paso del tiempo, el reconocimiento institucional se consolidó. En el año 2000 se estableció oficialmente esta fecha como el Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas, y luego se definió su carácter de feriado inamovible, con el objetivo de garantizar un espacio de homenaje, reflexión y reafirmación del reclamo soberano.