La provincia de Santa Fe atraviesa una transformación demográfica que comienza a reflejarse con fuerza en sus departamentos. Según datos de la Dirección de Estadísticas e Información del Ministerio de Salud de la Nación, en nueve de los 19 departamentos santafesinos ya muere más gente de la que nace, una situación que hasta hace pocos años era excepcional.
Entre los casos más destacados aparece Iriondo, que junto a Caseros y General López fue uno de los primeros departamentos en registrar crecimiento vegetativo negativo. Lejos de revertirse, esa tendencia se profundizó durante 2024, consolidando un escenario donde los fallecimientos superan a los nacimientos.
A esta lista se sumó también San Jerónimo, que pasó a formar parte de los departamentos con saldo demográfico negativo. El fenómeno se relaciona principalmente con la disminución sostenida de la natalidad y el envejecimiento de la población en localidades medianas y pequeñas.
En contraste, el departamento San Lorenzo todavía conserva un balance positivo entre nacimientos y defunciones. Sin embargo, los números muestran una señal de alerta: Entre 2023 y 2024 la diferencia favorable se redujo un 48%, una de las caídas más importantes registradas en la provincia.
Una tendencia que avanza
A nivel provincial, la distancia entre nacimientos y fallecimientos se achicó drásticamente. Durante 2024 se registraron 33.713 nacimientos y 32.330 defunciones, dejando un saldo positivo de apenas 1.384 personas. Un año antes, esa diferencia había sido de 7.226.
Los especialistas sostienen que, si la tendencia continúa, Santa Fe podría registrar en los próximos años un crecimiento vegetativo negativo a nivel provincial, algo que ocurre cuando las muertes superan a los nacimientos.
Menos nacimientos y población más envejecida
El geógrafo y docente de la Universidad Nacional del Litoral, Gustavo Peretti, explicó que el fenómeno se observa con mayor intensidad en las localidades menos pobladas.
“En las localidades pequeñas y zonas rurales creció el envejecimiento temprano de la población”, señaló el especialista, quien remarcó además que las grandes ciudades continúan concentrando a la población en edad reproductiva gracias a la oferta de servicios, empleo y educación.
Los datos muestran que departamentos con importantes centros urbanos, como Rosario, La Capital o San Lorenzo, aún mantienen saldos positivos. Sin embargo, incluso en esas regiones la diferencia entre nacimientos y fallecimientos viene disminuyendo año tras año.
Un fenómeno con múltiples causas
Los especialistas coinciden en que no existe una única explicación para la caída de la natalidad. Entre los factores más relevantes aparecen los cambios culturales, la postergación de la maternidad y la paternidad, las dificultades económicas, la falta de acceso a la vivienda propia y nuevas formas de vinculación social.
También influye la mayor difusión de métodos anticonceptivos y la reducción sostenida de los embarazos adolescentes y no planificados.
Lejos de generar alarma, los expertos consideran que se trata de un proceso demográfico que obliga a repensar políticas públicas vinculadas a jubilaciones, salud, cuidados y empleo para una población cada vez más envejecida.
Mientras tanto, Iriondo y San Jerónimo ya experimentan esta nueva realidad, y otros como San Lorenzo observan cómo la brecha entre nacimientos y fallecimientos se reduce cada año, reflejando una tendencia que atraviesa a toda la provincia.

