En medio de la preocupación generada por la tragedia de San Cristóbal y las amenazas registradas en distintas escuelas durante el último mes, una investigación judicial evitó lo que pudo haber derivado en una tragedia en una escuela de Córdoba. Un adolescente de 13 años quedó bajo resguardo institucional luego de detectarse que planeaba cometer un hecho violento dentro de su establecimiento educativo, en medio de intercambios virtuales donde recibía estímulos para concretarlo.
La causa tomó impulso tras el análisis de chats incorporados a la investigación, donde el menor exponía sus intenciones y mantenía contacto con personas vinculadas a la denominada True Crime Community (TCC), una red digital señalada por promover la admiración por criminales e incitar ataques reales. Según surgió de esos mensajes, era alentado a ejecutar el hecho con armas de fuego y a convertirlo en una acción que le otorgara reconocimiento.
Con esos elementos, la Fiscalía ordenó procedimientos junto a fuerzas especializadas. En la vivienda no hallaron armas de fuego, pero sí secuestraron un cuchillo de caza, una navaja en la mochila escolar y cuadernos con esquemas y anotaciones sobre explosivos, material que reforzó la hipótesis de planificación.
La fiscal Norma Scaglia también advirtió similitudes entre archivos encontrados en el teléfono del adolescente y referencias detectadas en el caso de San Cristóbal, mientras Cibercrimen profundiza el análisis para determinar posibles conexiones con otros menores o redes activas en el país.
Por tratarse de un menor no imputable, la Justicia dispuso su apartamiento del entorno para una evaluación interdisciplinaria. Actualmente permanece internado en un centro especializado en salud mental, mientras el caso reabre el debate sobre prevención, monitoreo de amenazas y los riesgos de radicalización digital en adolescentes.
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