El 14 de mayo de 2016 quedó marcado para siempre en la memoria de Oliveros. Ese día fue hallada asesinada Marlene María del Rosario Franco, una joven de 18 años cuya desaparición había generado una desesperada búsqueda por parte de familiares, amigos, vecinos y fuerzas de seguridad. El caso conmocionó profundamente a toda la región y se convirtió en uno de los femicidios más recordados.

Marlene había regresado de bailar con amigas desde Maciel en la madrugada del 14 de mayo de 2016. Alrededor de las 5.30, descendió del colectivo en la garita ubicada en Buenos Aires y Mitre y comenzó a caminar hacia su casa. En ese trayecto final fue interceptada por José Enrique Ojeda, vecino de la localidad, quien la obligó a ingresar a una vivienda deshabitada.

De acuerdo a la investigación judicial, en ese lugar la joven fue agredida sexualmente y posteriormente asesinada. El hecho generó una inmediata conmoción cuando comenzaron a conocerse los primeros detalles, mientras se desplegaba el operativo de búsqueda que ya se había iniciado tras la denuncia de su desaparición.

La noticia impactó de lleno en la comunidad de Oliveros. Vecinos, familiares y allegados se movilizaron en medio del dolor y la incertidumbre, que rápidamente dio paso al pedido de justicia. El nombre de Marlene comenzó a repetirse en cada reclamo, en cada marcha y en cada expresión de acompañamiento a su familia.

Mientras avanzaban las actuaciones y el reclamo social crecía en la localidad, la familia de Marlene impulsó distintas marchas y convocatorias para exigir justicia y mantener visible el caso. Las movilizaciones se realizaban en la “cortada” de Mitre y Santa Fe, a pocos metros del lugar donde ocurrió el hecho, y reunían a vecinos, allegados y organizaciones que acompañaban el pedido de la familia.

“Es una marcha en reclamo de justicia, es eso lo que pedimos. Y un llamado de conciencia a todos los hombres, porque esto no puede hacerse más, no puede volver a suceder”, expresó en su momento Yonatan Peralta, hermano de Marlene, a IRÉ, al convocar a una de las manifestaciones. En esas convocatorias también se insistía en la necesidad de testigos y de aportar información que pudiera ser útil para la causa.

“Es una marcha en reclamo de justicia, es eso lo que pedimos. Y un llamado de conciencia a todos los hombres, porque esto no puede hacerse más, no puede volver a suceder”

Con el paso del tiempo, las marchas se repitieron como una forma de memoria activa. La familia sostuvo la consigna de reunirse cada 14 en la calle cortada, en homenaje a Marlene, manteniendo vivo el reclamo de justicia y el pedido de que el caso no quedara en el olvido.

Un año y medio después, el 24 de noviembre de 2017, la Justicia resolvió la causa mediante un juicio abreviado. José Enrique Ojeda fue condenado a prisión perpetua por homicidio doblemente agravado por criminis causa y por mediar violencia de género. La resolución se convirtió en un antecedente relevante dentro del sistema penal santafesino.

Con el paso de los años, el caso de Marlene Franco quedó instalado como uno de los hechos más dolorosos de la región y como un símbolo del reclamo contra la violencia de género. Su nombre permanece presente en cada aniversario, sostenido por una comunidad que no olvida y que continúa exigiendo memoria y justicia.