En marzo, un operativo de gran escala contra el tráfico ilegal de armas sacudió distintos puntos del país con 141 allanamientos simultáneos ordenados por la Justicia federal, en el marco de una investigación que apunta a desarticular una organización dedicada a abastecer de pistolas y fusiles al mercado negro que alimenta a bandas criminales de la Argentina y del exterior.
En ese contexto, Puerto Gaboto aparece como uno de los puntos clave del expediente, tras un procedimiento en el que se secuestró un importante lote de armamento y elementos vinculados a la actividad delictiva: 18 pistolas, 40.000 dólares en efectivo y un chaleco antibalas policial. El hallazgo refuerza la hipótesis de que la zona funcionaba como un nodo dentro de una red mayor de acopio y redistribución de armas.
Una red nacional con ramificaciones internacionales
La investigación, encabezada por la Unidad Antimafia de la Policía Federal Argentina y ordenada por el juez federal Adrián González Charvay, expone un circuito complejo de tráfico ilegal. Según la causa, la organización obtenía armas en el mercado legal mediante testaferros y documentación irregular, incluyendo la utilización de datos falsos en el Registro Nacional de Armas (ex Renar).
El mecanismo era relativamente simple pero difícil de detectar: personas que figuraban como legítimos usuarios adquirían pistolas en armerías, en muchos casos más de una por persona. Luego, esas armas eran desviadas hacia la organización criminal, que en algunos casos borraba o limaba la numeración para impedir su trazabilidad y las revendía en el mercado negro.
El rol de Puerto Gaboto en el esquema
Dentro de este entramado, el operativo en Puerto Gaboto se destaca por el tipo de elementos secuestrados. No solo se trató de armas cortas, sino también de dinero en efectivo y equipamiento policial, lo que refuerza la sospecha de vínculos directos con redes delictivas de mayor escala.
Los investigadores consideran que estos puntos no funcionan de manera aislada, sino como parte de una cadena logística que permite almacenar, ocultar y redistribuir armamento hacia distintas organizaciones criminales de la región, especialmente en el sur de Santa Fe.
Un problema extendido: Tres vías del tráfico de armas
La causa también permitió reconstruir cómo se abastecen los grupos narco en el país. Los investigadores identifican al menos tres grandes canales de ingreso de armas al circuito ilegal:
- El desvío desde el mercado legal mediante testaferros y documentación falsa.
- El robo o desaparición de armamento de origen militar.
- El contrabando internacional, con Paraguay como uno de los principales nodos de redistribución regional.
Estos sistemas funcionan de manera paralela y se complementan, generando un flujo constante de armamento hacia organizaciones criminales.
Un caso que expone una estructura mayor
El hallazgo en Puerto Gaboto se suma a otros procedimientos realizados en Santa Fe y Buenos Aires, donde también se encontraron arsenales ocultos, fusiles de guerra y grandes cantidades de municiones. En algunos casos, el armamento estaba enterrado o escondido en estructuras especialmente acondicionadas para su almacenamiento.
Para los investigadores, la magnitud del operativo —141 allanamientos en simultáneo— refleja que no se trata de hechos aislados, sino de una estructura organizada a nivel nacional e internacional, con capacidad para abastecer a organizaciones como las que operan en el área metropolitana de Rosario y en redes criminales de países limítrofes.
El caso continúa en desarrollo y no se descartan nuevas detenciones ni el hallazgo de más armamento vinculado a la misma organización.

