Regalar dos kilos de zapallitos con cada compra no es una estrategia comercial para Carlos “Chicha” Matteo, sino una forma de compartir cuando la cosecha ya está paga. Así funciona su verdulería en Oliveros y, desde hace algunos meses, también en Maciel.
En ambos locales, Carlos “Chicha” Matteo regala dos kilos de zapallitos con cada compra siempre que la producción se lo permite. “Cuando ya cubrí el gasto que me genera la cosecha, prefiero regalar la ganancia a la gente”, explica. El gesto, lejos de ser algo aislado, forma parte de su manera de entender el trabajo y la vida, y se repite cada vez que puede.
La iniciativa sorprendió especialmente en Maciel, donde la verdulería abrió hace apenas algunos meses. Al principio, muchos vecinos no entendían por qué regalaba mercadería, algo que en Oliveros, donde el emprendimiento funciona desde hace seis años, ya conocen bien. “Maciel, de diez. Nos hicieron sentir como en casa”, cuenta Chicha, convencido de que con el tiempo la comunidad va entendiendo el sentido de su forma de trabajar.
Carlos Matteo es de Oliveros y allí dio sus primeros pasos como productor y verdulero. Con el correr de los años construyó un vínculo fuerte con la comunidad, basado en la cercanía, la confianza y el compromiso. Esa experiencia lo llevó a abrir una segunda verdulería en Maciel, ampliando el alcance de su proyecto.
Detrás del gesto solidario hay un trabajo sostenido. Desde hace seis años, Chicha mantiene una quinta agroecológica con una idea clara: que los alimentos lleguen del campo a la mesa, cortados en el día y sin agroquímicos. La producción sana es una de las bases que permite sostener precios accesibles y acciones solidarias.
El camino no estuvo exento de dificultades. “Renegamos mucho con las plagas, pero descubrimos que si dejamos crecer pasto entre la producción, las hormigas y otros bichos no atacan tanto”, explica. Para Chicha, cuando se “pela” un campo, los insectos quedan sin alimento y terminan atacando la producción. Convivir con la naturaleza, en lugar de combatirla, se volvió una clave de su trabajo diario.
Más allá de lo productivo, el proyecto tiene una raíz profundamente humana. “No es motivación, es ponerse en los zapatos del otro”, afirma. Los momentos difíciles que atravesó a lo largo de su vida lo marcaron y lo llevaron a pensar siempre en quienes más lo necesitan, incluso cuando eso implica resignar una ganancia económica.
Además de verduras de estación, el emprendimiento cuenta con sandías y melones de producción propia, que se venden a precios más bajos que los del mercado, reforzando una idea central: el acceso a alimentos frescos y de calidad también es una forma de cuidado y justicia social.
Actualmente, las verdulerías de Chicha funcionan tanto en Maciel como en Oliveros, abiertas todos los días de 8 a 21 horas. En Maciel, el local está ubicado en Sarmiento 224, sobre Ruta 11, mientras que en Oliveros se encuentra en la esquina de Buenos Aires y Alsina, al lado de Razar.
Una historia simple y cotidiana, donde un gesto solidario se transforma en el punto de partida, y la producción agroecológica aparece como el camino que lo hace posible.
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