En Ricardone, una comunidad entera se unió para darle tranquilidad a una familia que convive día a día con la fragilidad de la salud de Thomy, un niño de apenas seis años, electrodependiente desde su nacimiento y diagnosticado con Trisomía 8, una enfermedad poco frecuente que afecta el 90% de sus células.

Thomy nació prematuro, junto a su hermano mellizo, en la semana 29 de gestación. Fue traqueostomizado cuando pesaba solo un kilo y, desde entonces, depende de respirador y oxígeno de manera permanente. Su alimentación nunca pudo ser por boca y su cuidado requiere respuesta médica inmediata ante cualquier descompensación.

Pero el estado del camino rural y las obras en la autopista hicieron evidente un problema crítico: Una ambulancia no podía garantizar una evacuación rápida y segura desde Ricardone hacia Rosario. Y cuando los minutos importan, no hay margen para la incertidumbre.

Así nació el “Protocolo Thomy”

La preocupación por la falta de accesibilidad motivó a la Fundación Emperador, que trabaja con electrodependientes, y a UTV Aeroemergencias a diseñar un plan de acción específico. La idea era sencilla pero fundamental: que con una sola llamada de la mamá, se activara automáticamente un operativo completo que permitiera la extracción aérea inmediata del niño.

Para lograrlo, se necesitaba mucho más que un helicóptero. Había que coordinar instituciones, capacitar a actores locales y garantizar que cada engranaje supiera exactamente qué hacer.

Fue entonces cuando comenzó una red de trabajo en equipo que involucró a:

La prueba que emocionó a todos

Este jueves se puso a prueba el sistema. Y funcionó a la perfección. La mamá de Thomy realizó una única llamada. Esa acción disparó, de inmediato, toda la cadena prevista. A los 9 minutos, el helicóptero ya estaba en aproximación final para aterrizar en Ricardone. A los 12 minutos, la aeronave completó el trayecto hasta el Sanatorio de Niños en Rosario, donde Thomy suele atenderse y donde existe un punto de acceso rápido especialmente preparado para este tipo de emergencias.

“Queríamos que la mamá tenga tranquilidad”

Fernando Scabuso, referente de UTV, explicó el espíritu del operativo:

“Lo importante era que la mamá hiciera una sola llamada. El resto debíamos hacerlo nosotros. No estábamos midiendo tiempos, porque ya los conocemos. Queríamos demostrarle que, si pasa algo, sabemos exactamente qué hacer para sacar a Tomy y ponerlo rápido en manos profesionales.”

El “Protocolo Thomy” no es solo un procedimiento técnico. Es una demostración palpable de apoyo mutuo, participación colectiva y trabajo en red. Un ejemplo de lo que puede lograrse cuando instituciones públicas, privadas y comunitarias se comprometen con un mismo objetivo: cuidar a quienes más lo necesitan.

Un día que Ricardone no olvidará

Para la familia de Thomy, que convive con la vulnerabilidad desde el primer día, saber que existe un sistema listo para actuar en minutos significa alivio. Para la comunidad, significa orgullo. Para quienes participaron del operativo, significa la confirmación de que el trabajo conjunto salva vidas.

Y para todos, deja un mensaje simple pero poderoso: Cuando la solidaridad se organiza, los milagros se vuelven posibles.