Mili Plano, jugadora de Sportivo Belgrano de Oliveros, sufrió una grave lesión durante el partido de primera ante Alba Argentina de Maciel y debió ser internada durante dos días tras recibir un fuerte impacto que la dejó tendida en el parquet.

El episodio ocurrió a pocos minutos del inicio del encuentro —correspondiente a la 4° fecha del torneo de la ARBB— cuando una rival la interceptó y, en el aire, la golpeó con la rodilla en la cadera y el codo en el rostro. La caída fue inmediata.

Fue trasladada en ambulancia al sanatorio Mapaci, donde los estudios confirmaron: Fractura oculta de cadera con edema óseo, desgarro en el cuádriceps derecho y una lesión en la zona baja abdominal. Si bien se descartó fractura en el pómulo, presenta una fuerte inflamación en el rostro producto del impacto.

Hoy, ya en su casa, la joven atraviesa una recuperación prolongada. Permanece en reposo absoluto, con movilidad reducida, utilizando un andador y con su vivienda adaptada para evitar esfuerzos. Los médicos estiman al menos dos meses fuera de las canchas. Pero el golpe no fue solo físico.

“No poder hacer actividad física es lo que más me duele… lo que más pesa”, contó en IRÉ. A eso se suma la incertidumbre por su presente académico: recientemente comenzó a estudiar kinesiología y fisiatría, y ahora busca alternativas para no perder el año.

El episodio también dejó una herida emocional. Plano, que además de haber jugado en el club de Maciel, es profesora en categorías formativas, no ocultó su malestar por la situación y por la falta de un gesto posterior. “No puedo entender la actitud, y si fue un error, me hubiese gustado recibir una disculpa”, expresó.

“No puedo entender la actitud, y si fue un error, me hubiese gustado recibir una disculpa”

Desde su lugar como formadora, el mensaje es claro: “El respeto es un pilar fundamental que intento enseñar a mis alumnos”, remarcó.

“El respeto es un pilar fundamental que intento enseñar a mis alumnos”

Desde Sportivo Belgrano de Oliveros le hicieron llegar su apoyo y repudiaron cualquier conducta antideportiva, reforzando la necesidad de sostener valores como el respeto, la empatía y el cuidado dentro de la cancha.

Mientras tanto, Milagros enfrenta días difíciles, entre el dolor, la recuperación y la incertidumbre. Y decidió contar lo que le pasó por una razón que va más allá de su historia personal: Abrir un debate necesario sobre los límites del juego.