Con tan solo 10 años, María Pía Camuglia Yost logró lo que muchos deportistas persiguen durante toda una vida: se consagró campeona del mundo en la World Cup 2026 de patín, representando a la Argentina y a la localidad de Maciel.
“Estaba muy feliz y emocionada. Lo viví con mucho orgullo, mi corazón latía fuerte de alegría”, expresó a IRÉ la pequeña campeona tras alcanzar el título, reflejando la intensidad del momento vivido.
“Estaba muy feliz y emocionada. Lo viví con mucho orgullo, mi corazón latía fuerte de alegría”
Lejos de quedarse solo con el logro individual, María Pía destacó el acompañamiento clave en su camino: “Le dedico este logro a mi mamá y papá, que siempre me apoyan, y a mi entrenadora María Cecilia, porque sin ella nada sería posible”.
“Le dedico este logro a mi mamá y papá, que siempre me apoyan, y a mi entrenadora María Cecilia, porque sin ella nada sería posible”
Detrás del título hay una rutina exigente que combina escuela, entrenamientos de patín, clases de baile y tiempo con amigas. Incluso, viaja regularmente a Buenos Aires para perfeccionarse, en una muestra del compromiso y la disciplina que la caracterizan desde tan chica.
Su mamá, Nadia, también compartió con IRÉ la emoción del logro: “Fue un momento único, muy emocionante, hasta las lágrimas. Es imposible explicar tanta alegría en palabras”. Además, destacó el rol de la familia: “Somos un gran equipo, hacemos un esfuerzo enorme para acompañarla en su carrera”.
“Fue un momento único, muy emocionante, hasta las lágrimas. Es imposible explicar tanta alegría en palabras”
Más allá de la medalla, el proceso deja enseñanzas profundas. La práctica del patín le permitió a María Pía desarrollar valores como la disciplina, la perseverancia, la confianza en sí misma y el manejo de la frustración, además de potenciar su creatividad y expresión artística.
Con una claridad sorprendente para su edad, la campeona ya tiene su objetivo definido: “Mi camino sigue entrenando cada día para superarme. Mi sueño es ser la mejor patinadora del mundo”.
“Mi camino sigue entrenando cada día para superarme. Mi sueño es ser la mejor patinadora del mundo”.
Y deja un mensaje para quienes recién empiezan: “Que disfruten mucho este deporte y el proceso, que es muy hermoso. Que sean constantes y apasionados”.
“Que disfruten mucho este deporte y el proceso, que es muy hermoso. Que sean constantes y apasionados”.
Su historia no solo celebra un campeonato, sino también el compromiso, la pasión y el acompañamiento que hay detrás de cada logro. Un ejemplo que inspira a toda la región y demuestra que, incluso a corta edad, los sueños pueden empezar a cumplirse con esfuerzo y amor por lo que se hace.

