Una historia que comenzó como un hallazgo inesperado en la zona rural de Timbúes terminó con un desenlace cargado de emoción. Documentos personales de Víctor Badia, figura clave en la historia del Club Atlético Colón de San Lorenzo, fueron finalmente restituidos a su familia tras una búsqueda impulsada por la difusión en redes sociales.
El descubrimiento había sido realizado por la ciclista Natalia Gordillo, mientras recorría caminos naturales de la región. En medio de la salida encontró los papeles pertenecientes a Badia, nacido en 1893 y reconocido como socio N°1 y primer presidente del club, lo que convirtió rápidamente el hecho en un hallazgo de valor histórico.
Con el objetivo de dar con sus familiares, Gordillo decidió compartir el caso públicamente. “Porque la historia no se pierde… se encuentra, se cuida y se honra”, expresó entonces. La respuesta no tardó en llegar: a uno de los familiares le llegó el video, se comunicó y así se dio el paso hacia el esperado reencuentro.
La reunión con el hijo y el nieto de Badia se desarrolló en un clima íntimo y profundamente emotivo. “Yo solo fui el puente en toda esta historia”, relató Gordillo, quien además contó que recibió mensajes de distintas instituciones: “Tuve algunos mensajitos de gente de Santa Fe, del Club Colón, y también del Club Colón de San Lorenzo; si querían, yo les pasaba los contactos para que hablen directamente con ellos”.
“Yo solo fui el puente en toda esta historia”
Sobre el momento vivido, la ciclista fue contundente: “Me llenó el alma y el corazón poder ver a Oscar, sus ojos, cómo le brillaban al reencontrarse con todo esto y recordar a su papá. Fue muy íntimo, no quise ni siquiera sacar una foto”. Además, destacó la emoción de la familia: “Estaban muy contentos, muy felices, no sabían cómo agradecerme, y eso a mí ya me llenó el corazón”.
“Me llenó el alma y el corazón poder ver a Oscar, sus ojos, cómo le brillaban al reencontrarse con todo esto y recordar a su papá. Fue muy íntimo, no quise ni siquiera sacar una foto”
Finalmente, Gordillo remarcó la importancia de preservar este tipo de materiales: “Sería muy lindo que todo eso quede en un museo o en el club, porque es una manera de perdurar en el tiempo y homenajearlo”. Y concluyó: “Quedé en contacto con la familia, hablé también con otros nietos, y la verdad que escuchar todo lo que me contaron me hizo sentir parte. Es eso lo que pasó, un reencuentro con sus recuerdos y un verdadero final feliz”.
“Sería muy lindo que todo eso quede en un museo o en el club, porque es una manera de perdurar en el tiempo y homenajearlo”
“Quedé en contacto con la familia, hablé también con otros nietos, y la verdad que escuchar todo lo que me contaron me hizo sentir parte. Es eso lo que pasó, un reencuentro con sus recuerdos y un verdadero final feliz”.
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De esta manera, lo que comenzó como un hallazgo casual en un camino rural terminó convirtiéndose en una historia de memoria, identidad y comunidad. Los documentos de Víctor Badia no solo regresaron a manos de su familia, sino que también reabrieron un vínculo con el pasado. Un reencuentro que, más allá de los papeles, dejó una huella profunda y un verdadero final feliz.

