Barbie dio un nuevo paso en su estrategia de inclusión con el lanzamiento de su primera muñeca autista, que comenzará a comercializarse esta semana en Estados Unidos. La figura se incorpora a la línea Fashionistas y busca visibilizar distintas formas de experimentar y habitar el mundo, alejándose de estereotipos y modelos únicos de representación.
En los últimos años, Mattel amplió de manera sostenida el universo Barbie, dejando atrás la idea de una muñeca hegemónica. La colección actual incluye muñecas con síndrome de Down, discapacidad visual, diabetes tipo 1, vitíligo, prótesis, audífonos y una amplia variedad de cuerpos, con el objetivo de reflejar la diversidad presente en la sociedad.
Para el desarrollo de esta nueva edición, la compañía trabajó durante más de 18 meses junto a la Red de Autodefensa del Autismo (ASAN). El proceso estuvo orientado a lograr una representación realista y respetuosa, que reflejara algunas de las formas en que las personas autistas perciben y procesan su entorno, sin caer en simplificaciones o miradas reduccionistas.
El diseño de la muñeca incorpora elementos pensados para la autorregulación sensorial y la comodidad. Viste un vestido holgado de rayas en tonos lavanda y blanco, zapatos planos y auriculares con cancelación de ruido. Además, incluye un fidget spinner y una tableta de comunicación aumentativa y alternativa, mientras que sus articulaciones permiten recrear movimientos repetitivos característicos, como el aleteo de manos.
El lanzamiento también suma decisiones simbólicas en clave de diversidad, como rasgos faciales inspirados en mujeres de origen indio, para visibilizar grupos históricamente subrepresentados dentro del espectro autista. Desde la empresa remarcaron que el objetivo es que más niños y niñas puedan verse reflejados en el juego, reforzando la idea de que la inclusión también se construye desde la representación.

