Este viernes se recuerda un nuevo aniversario de la muerte de María Elena Walsh, a 14 años de la despedida de una de las voces más influyentes de la cultura argentina. Escritora, poeta y música, su legado permanece vigente y continúa siendo referencia obligada tanto en la literatura como en la música nacional.
Nacida el 1° de febrero de 1930 en la localidad bonaerense de Ramos Mejía, Walsh desarrolló una obra amplia y diversa que atravesó distintas generaciones. Su nombre quedó especialmente asociado a canciones infantiles que se transformaron en clásicos, como “La tortuga Manuelita”, “La Reina Batata” y “La canción de la Luna”, piezas que aún hoy forman parte del imaginario colectivo.
Más allá del universo infantil, María Elena Walsh dejó una marca profunda en la poesía argentina. Libros como Otoño imperdonable (1947) y Baladas con ángel (1951) dan cuenta de una faceta lírica intensa y sensible, en la que abordó temas universales con una voz propia y comprometida.
Su trayectoria artística también estuvo ligada al folklore. En los años 50 integró el dúo Leda et Marie junto a la poeta Leda Valladares, experiencia que las llevó a vivir en París y a difundir la música popular argentina en el exterior. A 14 años de su muerte, la obra de María Elena Walsh sigue viva, reafirmando su lugar como una figura central e imprescindible de la cultura nacional.

