A pocos días del violento accidente en la Autopista Rosario–Buenos Aires, el periodista y secretario de Desarrollo Territorial de General Alvear, Carlos Bava, compartió un extenso y sentido mensaje en el que relató en primera persona cómo vivió el siniestro que, según sus palabras, “nos permitió volver a nacer”.
Bava viajaba junto al intendente Carlos Pighin y Luciano Gastaldi rumbo a reuniones en Capital Federal cuando el vehículo oficial en el que se trasladaban perdió el control tras hacer aquaplaning en un sector con acumulación de agua. Desmintió versiones sobre exceso de velocidad y aseguró que la maniobra realizada fue clave para evitar un impacto frontal contra la tolva de un camión. “Eso hizo la diferencia”, escribió.
Pero en su relato, el foco más fuerte no estuvo solo en el choque, sino en lo que ocurrió después.
El funcionario describió los minutos posteriores como caóticos y de dolor extremo. Su pierna había quedado aprisionada entre el motor desplazado y la palanca de cambios. En ese contexto, destacó la rápida intervención de los Bomberos Voluntarios de Empalme, del personal del SIES y de un joven que, sin dudarlo, se metió en el habitáculo destruido para cubrirlo con una manta y comenzar a estabilizarlo.
También resaltó la tarea de coordinación y contención en medio del shock, y la decisión médica que resultó determinante: tras los primeros estudios en el ex Hospital Rivadavia (hoy UOM), y ante el riesgo que implicaba la fractura de fémur, se activó la UTV (Unidad de Traslado de Alta Complejidad) y el helicóptero sanitario que lo llevó en apenas minutos hasta el Sanatorio Parque.
“Las gracias no alcanzan”, expresó, al referirse a cada trabajador que intervino: médicos, enfermeros, técnicos, camilleros y personal de terapia intensiva. Remarcó que la rapidez en la lectura de la tomografía y la decisión de traslado aéreo fueron claves en un cuadro que podía haberse complicado aún más.
Bava sufrió fractura de fémur y múltiples fracturas de húmero. En una primera cirugía le colocaron un clavo intramedular en el fémur. Días después, fue intervenido nuevamente para reconstruir el brazo con una prótesis y placas. Uno de los momentos más esperados fue cuando comprobó que podía mover la mano, tras una operación delicada sobre el nervio radial. “Ver que responde es una enorme alegría dentro de todo lo vivido”, escribió.
El mensaje también tuvo un fuerte tono humano. Habló del miedo, de la fragilidad y del valor de la vida. Recordó que en 2020 atravesó un cuadro grave de COVID y que en 2023 enfrentó un cáncer de tiroides, hoy controlado. “Me toca una nueva batalla. Y la vamos a dar”, afirmó.
No evitó referirse a los comentarios de odio que aparecieron en redes sociales cuestionando el viaje oficial e incluso insinuando que, por su rol político, deberían haber muerto. “Ese nivel de deshumanización es alarmante”, reflexionó, y llamó a recuperar humanidad más allá de las diferencias.
Entre cirugías, rehabilitación y dolor físico, eligió cerrar con gratitud. A su familia, a sus amigos, a su equipo y especialmente a quienes estuvieron en esos primeros minutos decisivos. “Nos asustamos. Mucho. Pero estamos vivos. Y eso cambia todo”, concluyó.

