La muerte de Indio Solari conmocionó este jueves al mundo de la música argentina. El cantante y compositor, considerado una de las figuras más importantes del rock nacional, falleció a los 77 años en su casa de Parque Leloir, donde transitaba los últimos años de su vida acompañado por su familia y rodeado de sus proyectos artísticos.

Dueño de una personalidad única y de una relación siempre distante con los medios de comunicación, Solari construyó una carrera que trascendió lo estrictamente musical. Su figura se convirtió en un fenómeno cultural capaz de movilizar multitudes y generar una identificación pocas veces vista en la historia de la música argentina.

Junto a Skay Beilinson fundó en 1975 Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una banda que nació en la ciudad de La Plata y que con el paso de los años se transformó en un verdadero símbolo del rock nacional. Con una propuesta independiente y alejada de los circuitos tradicionales de la industria, Los Redondos lograron construir un vínculo inquebrantable con su público.

Álbumes como Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado y Luzbelito marcaron una época y siguen siendo referencia obligada para comprender la historia del rock argentino.

 

Tras la separación de la banda en 2001, Solari inició una nueva etapa artística como solista. Su debut llegó en 2004 con El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel), disco que confirmó que el fenómeno ricotero seguía intacto. Luego llegarían Porco Rex, El perfume de la tempestad, Pajaritos, bravos muchachitos y El ruiseñor, el amor y la muerte, su último trabajo de estudio.

Cada una de sus presentaciones se convirtió en un acontecimiento multitudinario. Miles de seguidores viajaban desde distintos puntos del país para participar de recitales que excedían lo musical y se transformaban en verdaderos encuentros culturales.

Su última actuación en vivo tuvo lugar en Olavarría en 2017. Con el paso de los años, los problemas de salud comenzaron a limitar su actividad pública. En 2016 había revelado que padecía Parkinson, enfermedad que finalmente lo llevó a alejarse de los escenarios.

A pesar de ello, nunca abandonó completamente la creación artística. Continuó grabando música, participó en proyectos virtuales y mantuvo contacto con sus seguidores a través de publicaciones y mensajes esporádicos. Su última aparición pública se produjo meses atrás, cuando recibió una distinción Honoris Causa otorgada por la Universidad de Buenos Aires.

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Ultima foto publicada por El indio Solari en el estudio de grabación

Con su fallecimiento se cierra uno de los capítulos más importantes de la música popular argentina. Sin embargo, sus canciones, sus letras y el fenómeno cultural que construyó durante más de cinco décadas seguirán vivos en la memoria de millones de seguidores que encontraron en su obra una forma de interpretar la realidad.

El Indio Solari deja un legado imposible de medir únicamente en discos o recitales. Su influencia atravesó generaciones y consolidó una de las historias más extraordinarias que haya dado el rock argentino.