El cielo de finales de mayo ofrecerá un fenómeno poco frecuente: la llamada “Microluna Azul”, una combinación astronómica que ocurre solo cada varios años y que promete una imagen distinta de la Luna llena. A pesar de su nombre, el satélite no cambiará de color, sino que se trata de una denominación técnica vinculada a su frecuencia.

En astronomía, se conoce como “Luna Azul” a la segunda luna llena dentro de un mismo mes calendario. Como ya hubo un plenilunio el 1° de mayo, la del 31 recibe esta denominación. A su vez, será una “microluna” porque coincidirá con el apogeo, es decir, el punto más lejano de la órbita lunar respecto a la Tierra.

Debido a esa distancia más de 406 mil kilómetros, la Luna se verá más pequeña y tenue que de costumbre: aproximadamente un 5,5% menos en tamaño y hasta un 10,5% menos brillante. Esta característica le dará una apariencia más sutil en el cielo nocturno, diferenciándose de las populares superlunas.

El fenómeno podrá apreciarse en toda la Argentina a simple vista. El sábado 30 comenzará a verse desde el anochecer, mientras que el momento exacto del plenilunio será el domingo 31 a las 5:44 de la madrugada. Para una mejor observación, se recomienda buscar lugares con poca contaminación lumínica y cielos despejados. Como detalle adicional, la Luna se ubicará cerca de la estrella Antares, generando un contraste visual destacado.