Hay personas que dejan huellas profundas sin darse cuenta. Para Lautaro, un niño de Salto Grande que atraviesa una nueva internación, una de esas personas es Galupa.
La historia entre ambos comenzó en 2018, cuando Verónica, mamá de Lautaro, lo llevó por primera vez a una función. En aquel momento fueron con cierta incertidumbre. Debido a las numerosas intervenciones y tratamientos que había atravesado a lo largo de su vida, muchas situaciones nuevas le generaban temor. Pero aquella tarde ocurrió algo especial. “Desde esa vez enseguida crearon un vínculo entre Lauti y Galupa”, recordó Verónica.
Con el paso de los años, esa relación se volvió cada vez más fuerte. Lautaro empezó a seguir cada una de sus presentaciones y a pedir todo lo relacionado con su personaje favorito: la capa, el disfraz, la taza, la botella, el almohadón. Todo tenía que ver con Galupa.
Cuando la familia se enteraba de alguna función en otra localidad, hacía lo posible para asistir. Aunque hacía aproximadamente dos años que no podían verse personalmente, el cariño seguía intacto.
Galupa nunca dejó de existir en el mundo de Lautaro. Todavía hoy busca sus videos en YouTube para verlos una y otra vez. Y cada vez que conoce a un médico o a un profesional de la salud, suele mostrarle quién es ese amigo tan importante para él.
“Es más, a cada médico que va les muestra su amigo Galupa”, contó su mamá. Por eso, durante esta internación, prácticamente todos ya sabían quién era Galupa. Enfermeros, médicos y mucamas habían escuchado hablar de él gracias a las historias de Lauti.
Una sorpresa preparada con mucho cariño
Actualmente, Lautaro permanece internado por una infección respiratoria. Según explicó su mamá, el niño cuenta con internación domiciliaria y asistencia de oxígeno en su hogar, pero el cuadro se complicó y debió ser hospitalizado para recibir medicación por vía intravenosa. Fue en ese contexto cuando ocurrió algo que nadie esperaba.
Galupa se enteró a través de las redes sociales de que Lautaro seguía internado. Pensaba que ya había recibido el alta, pero al conocer la situación se comunicó con la hermana del niño porque quería ir a verlo. La familia decidió mantener todo en secreto.
“No le dijimos nada porque la ansiedad lo iba a matar y queríamos que fuera sorpresa”, contó Verónica. Tras gestionar los permisos correspondientes con las autoridades del Hospital Italiano, la visita quedó confirmada. Todo se organizó prácticamente de un día para el otro para que Lauti no sospechara nada.
El momento que emocionó a todos
Cuando Galupa llegó a la habitación, la reacción de Lautaro fue inmediata. Su mamá compartió luego unas palabras que reflejan lo vivido durante el encuentro.
“Ver esa carita de emoción y alegría fue un regalo para todos”, escribió. Sin embargo, hubo un instante que quedó grabado para siempre en la memoria de quienes estuvieron presentes.
“Sin dudas el momento más mágico fue cuando la marioneta salió de la valija y los ojos de Lauti se iluminaron por completo”, relató. Lautaro no dejó de mirar, sonreír y disfrutar cada segundo.
“Fue tanta su felicidad que por momentos se sacaba el oxígeno para no perderse nada de lo que estaba pasando”, contó Verónica.
Por un rato, la habitación dejó de ser una habitación de hospital. Las sonrisas reemplazaron a la rutina médica y la emoción se apoderó de cada rincón del lugar.
Un gesto que la familia agradece para siempre
La visita también volvió a poner en valor la generosidad que Galupa había demostrado años atrás.
Verónica recordó que, cuando una institución de Totoras donde Lautaro realiza sus terapias organizó una actividad de cierre para los chicos, el artista aceptó participar sin cobrar absolutamente nada, a pesar de tratarse de un espacio que trabaja con niños que atraviesan distintas problemáticas de salud.
Por eso, el reencuentro tuvo un significado especial para toda la familia. Al compartir las imágenes de la visita, Verónica también aprovechó para agradecer a quienes los acompañan diariamente.
“Somos muy afortunados de tener tanta gente a nuestro lado, acompañando, preocupándose y pendiente de la salud de Lauti. Cada mensaje, cada visita y cada llamado nos recuerdan que no estamos solos en este camino”, expresó.
Y entre todos esos gestos de cariño, hubo uno que logró transformar una tarde difícil en un recuerdo imborrable: la visita de un amigo que, después de tantos años, sigue ocupando un lugar enorme en el corazón de Lautaro.

