Después de aquel video que atravesó las redes sociales y emocionó a miles de personas en todo el país, Nata volvió a hablar. Esta vez ya no desde la angustia de esperar una familia, sino desde un presente completamente distinto: el de un adolescente que finalmente encontró el hogar con el que soñó durante años.
Con serenidad, emoción y una profunda gratitud, el joven rosarino de 15 años publicó un nuevo mensaje para contar que ya vive con una familia que lo ama y lo acompaña. “Pasó algo muy hermoso”, expresó al recordar el video que había difundido en diciembre pasado, cuando abrió su corazón y habló públicamente de su vida en un hogar convivencial, de las situaciones difíciles que había atravesado y del deseo que lo acompañaba desde chico: tener una mamá y un papá.
Aquella publicación tuvo una repercusión inesperada. Miles de personas compartieron su historia y más de 700 familias se postularon para adoptarlo. La historia de Nata dejó de ser solamente la historia de un adolescente rosarino y se convirtió en un símbolo de una realidad mucho más amplia: la de cientos de chicos y chicas que crecen dentro del sistema de adopción esperando ser elegidos.
En este nuevo video, sin embargo, el foco estuvo puesto en el agradecimiento. Nata se tomó unos minutos para reconocer el acompañamiento que recibió desde que su historia se hizo pública y aseguró que el apoyo de la gente fue fundamental para cambiar su vida. “Hoy estoy con una familia que me ama y me quiere”, dijo con emoción.
Pero lejos de quedarse únicamente con su propia felicidad, el adolescente decidió utilizar nuevamente su voz para hablar de quienes todavía siguen esperando. A lo largo del mensaje, insistió varias veces en la necesidad de seguir visibilizando estas historias y alentó a las familias a mirar más allá de la edad de los chicos al momento de adoptar.
“Este mensaje no lo hago solamente por mí”, expresó. “Lo hago por todos esos chicos que todavía viven en hogares y esperan una familia para sentirse cuidados y escuchados”.
Sus palabras tuvieron un fuerte impacto porque nacen desde la experiencia personal. Nata conoce de cerca la incertidumbre, la espera y el miedo a no ser elegido. Por eso, una de las frases más conmovedoras del video estuvo dirigida directamente a otros adolescentes que atraviesan la misma situación: “No pierdan la esperanza”.
“No pierdan la esperanza”.
El adolescente también dedicó un agradecimiento especial a su abogada, Paula, a quien definió como alguien que “ya es familia”, además de reconocer el acompañamiento de trabajadores del hogar convivencial, profesionales judiciales y todas las personas que ayudaron a difundir su historia.
La historia de Nata comenzó con un pedido desesperado frente a una cámara. Hoy continúa con otro mensaje, muy distinto, pero igual de poderoso: el de un chico que, después de mucho tiempo, finalmente pudo sentirse querido, elegido y parte de una familia.
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