El Día Mundial contra el Cáncer es una oportunidad para poner en agenda una problemática sanitaria que atraviesa a millones de personas en todo el mundo. La fecha invita a reflexionar sobre la importancia de la información, los controles médicos periódicos y la adopción de hábitos saludables como herramientas clave para reducir riesgos y mejorar los diagnósticos tempranos.
La detección precoz ocupa un rol central en la lucha contra esta enfermedad. Diversas instituciones de salud coinciden en que identificar el cáncer en etapas iniciales aumenta considerablemente las posibilidades de tratamiento y supervivencia. Por este motivo, durante esta jornada se impulsan campañas de concientización que promueven estudios médicos preventivos y el acceso a controles regulares.
Esta efeméride fue establecida en el año 2000, durante la Cumbre Mundial contra el Cáncer realizada en París. La iniciativa contó con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer y la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), organismo que coordina las acciones globales y define los ejes temáticos que guían cada edición.
Según datos de la OMS, el cáncer se origina por el crecimiento descontrolado de células anormales que pueden formar tumores o afectar órganos y tejidos vitales. Existen múltiples tipos de cáncer, con distintos niveles de complejidad, siendo los más frecuentes los de pulmón, mama, colon, recto y próstata. En conjunto, esta patología se mantiene como una de las principales causas de muerte en el mundo.
El lema elegido por la UICC para 2026 es “Unidos por lo Único”, una consigna que busca poner el foco en la experiencia personal de cada paciente. La propuesta remarca la necesidad de abordar el cáncer desde una mirada más humana, contemplando no solo el aspecto clínico, sino también las dimensiones emocionales, sociales y familiares que atraviesan a quienes reciben un diagnóstico, promoviendo un acompañamiento más integral y empático.

