Cada 2 de enero se conmemora el Día Internacional del Policía, una efeméride que busca visibilizar la tarea cotidiana de los cuerpos de seguridad y reconocer el esfuerzo de quienes asumen riesgos permanentes para proteger a la ciudadanía.

El origen de esta conmemoración se remonta a México, específicamente al 2 de enero de 1927, cuando un enfrentamiento en el Penal de Andónegui, en el estado de Tamaulipas, dejó un saldo significativo de policías fallecidos en cumplimiento de su deber. En memoria de esos agentes, a partir de 1932 comenzó a celebrarse el entonces llamado Día del Gendarme, que con el tiempo adoptó su denominación actual como Día Internacional del Policía.

La función policial implica ser el primer eslabón frente al delito, la violencia y las situaciones de riesgo, lo que expone a los efectivos a peligros constantes. Más allá del uniforme, la tarea diaria conlleva decisiones críticas, vocación de servicio y un fuerte compromiso con el orden público y la protección de personas y bienes.

Si bien el espíritu de la fecha es compartido a nivel global, la conmemoración varía según el país. En Argentina, el Día Nacional del Policía se celebra el 19 de abril; en Colombia, el 5 de noviembre; en Venezuela, el 16 de julio; mientras que en México existen fechas diferenciadas para la Policía Federal y para el Día del Policía en general. En todos los casos, el objetivo es el mismo: honrar a quienes cumplen esta función y recordar a los caídos en servicio.

En el plano cultural, el cine también retrató la complejidad del trabajo policial, desde documentales hasta ficciones que exploran dilemas éticos, vocación y riesgos. Producciones como Una película de policías, End of Watch o Insomnio ofrecen distintas miradas sobre una profesión atravesada por la tensión, el compromiso y la humanidad, y se convierten en una forma alternativa de reflexionar sobre el rol policial en la sociedad contemporánea.