Cada 21 de febrero se recuerda el Día Internacional de la Lengua Materna, una jornada impulsada por la UNESCO junto a las Naciones Unidas para destacar la importancia de preservar los idiomas y la diversidad cultural de los pueblos.
La conmemoración tiene su origen en un hecho histórico ocurrido en 1952 en Bangladesh, cuando una manifestación en defensa del idioma bengalí terminó con personas asesinadas tras la represión del ejército. Con el paso de los años, ese acontecimiento se transformó en un símbolo de la lucha por el derecho a expresarse en la propia lengua.
La lengua materna es el primer idioma que adquiere una persona desde la infancia y constituye un elemento central de la identidad de cada comunidad. A través del lenguaje se transmiten tradiciones, conocimientos y formas de ver el mundo que forman parte del patrimonio cultural.
Sin embargo, distintos informes advierten que muchas lenguas están desapareciendo. En la actualidad se hablan alrededor de 7.000 idiomas y cerca del 45% corre riesgo de extinguirse. De hecho, especialistas señalan que aproximadamente cada dos semanas deja de utilizarse una lengua en algún lugar del planeta.
Frente a este panorama, organismos internacionales promueven políticas y herramientas para su preservación. Entre ellas se destaca el uso de la tecnología para impulsar la educación multilingüe y registrar idiomas, con el objetivo de evitar la pérdida de una parte fundamental de la cultura de los pueblos.

