Cada 15 de mayo el mundo celebra el Día Internacional de la Familia, una fecha que invita a detenerse y valorar uno de los vínculos más importantes en la vida de cualquier persona. Más allá de las distintas formas que puede tomar, la familia suele ser el primer lugar donde se aprende a hablar, a compartir, a confiar y también a enfrentar las dificultades de la vida.
Desde los primeros años, el entorno familiar cumple un papel fundamental en el crecimiento emocional, social y educativo de niños y niñas. Es allí donde aparecen las primeras enseñanzas, los hábitos, los cuidados y el acompañamiento cotidiano que muchas veces marcan el camino para el futuro. Por eso, la jornada busca generar conciencia sobre la necesidad de apoyar y fortalecer a las familias en todo el mundo.
La fecha fue establecida oficialmente por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 20 de septiembre de 1993. El organismo venía trabajando desde hacía años sobre la influencia que tienen las familias en la educación y en el desarrollo de las personas, especialmente durante la primera infancia, una etapa considerada clave para el aprendizaje y la construcción de la identidad.
Además de su importancia afectiva, la ONU también destaca el impacto que las familias tienen en los procesos sociales, económicos y demográficos. En ese sentido, las define como una “unidad básica de la sociedad” y promueve políticas que permitan brindar más acompañamiento, oportunidades y mejores condiciones para millones de hogares alrededor del mundo.
En 2025, el lema elegido para esta conmemoración es “Políticas orientadas a la familia para el desarrollo sostenible: Hacia la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social 2025”. La propuesta pone el foco en el rol que pueden cumplir las familias en la construcción de hábitos sustentables y en la educación sobre el cuidado del planeta. Porque más allá de las diferencias, hay algo que permanece igual en cualquier lugar del mundo: la familia sigue siendo el primer refugio, el primer aprendizaje y, muchas veces, el sostén más importante de toda una vida.

