Este 24 de enero se conmemora el Día Internacional de la Educación, una iniciativa de la ONU que busca destacar la importancia de la enseñanza como motor de igualdad, desarrollo y paz. La fecha convoca a gobiernos, organizaciones y sociedad civil a reflexionar sobre los desafíos que aún persisten para asegurar que todos los niños y jóvenes tengan acceso a la escuela.
El derecho a la educación está reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, que establece que la enseñanza debe ser gratuita y obligatoria en los niveles iniciales y elementales, y que su objetivo principal es el desarrollo personal y el fortalecimiento de libertades y derechos. Además, contempla que los padres puedan elegir el tipo de educación que recibirán sus hijos, promoviendo la diversidad y el respeto a todas las condiciones sociales, étnicas o religiosas.
Sin embargo, la realidad global es preocupante. Según la ONU, 258 millones de niños y jóvenes no asisten a la escuela, mientras que 617 millones carecen de habilidades básicas de lectura o matemáticas. África Subsahariana concentra la mayor cantidad de niños no escolarizados, y los conflictos bélicos, la pobreza y la condición de refugiados agravan aún más la exclusión educativa.
En muchos países en desarrollo, aunque la mayoría de los niños se matricula, todavía 57 millones no asisten a clases. Situaciones legales también limitan el acceso: por ejemplo, en Pakistán no existe un derecho universal a la educación gratuita y obligatoria antes de los cinco o nueve años, según la región. Además, un 40% de la población mundial no puede estudiar en su propio idioma, lo que impacta directamente en el aprendizaje y la inclusión.
La jornada de este año invita a transformar la educación desde la acción concreta: mejorar la formación docente, acercar la enseñanza a las comunidades más vulnerables y diseñar políticas que aseguren que todos los niños puedan aprender. El objetivo es reducir el analfabetismo, fomentar la igualdad y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, para que la educación deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho real para todos.

