Cada 27 de enero se conmemora el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, una jornada dedicada a recordar a millones de personas que fueron perseguidas, privadas de su libertad y asesinadas durante el régimen nazi. La fecha busca mantener viva la memoria de uno de los genocidios más atroces de la historia y advertir sobre las consecuencias de las ideologías basadas en el odio, la discriminación y la exclusión.
La efeméride fue proclamada en 2005 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y toma como referencia un hecho clave: el 27 de enero de 1945, cuando el ejército soviético liberó el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, ubicado en el sur de Polonia. Ese sitio se convirtió en el símbolo más crudo del Holocausto y de la maquinaria de aniquilación implementada por el nazismo.
Entre 1933 y 1945, bajo el liderazgo de Adolf Hitler, el régimen nazi desplegó una política sistemática de persecución contra los grupos considerados “indeseables”. Judíos, homosexuales, gitanos, presos políticos, personas con discapacidad y afrodescendientes fueron víctimas de detenciones arbitrarias, deportaciones forzadas y asesinatos masivos. Este período coincidió con el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, iniciada tras la invasión de Polonia en 1939, y dejó un saldo de entre 50 y 70 millones de muertos a nivel global.
Auschwitz-Birkenau fue el mayor campo de exterminio del nazismo. Se estima que allí murieron alrededor de 1,5 millones de personas, de las cuales cerca del 90% eran judías. Cuando las tropas soviéticas ingresaron al complejo, encontraron cámaras de gas, hornos crematorios y a más de 7.000 sobrevivientes en condiciones extremas, con signos evidentes de desnutrición, enfermedades, torturas y trabajo forzado.
En este marco, la ONU insta a los Estados miembros a desarrollar programas educativos y políticas de memoria que permitan transmitir estos hechos a las nuevas generaciones. El objetivo es claro: recordar el Holocausto no solo como un hecho histórico, sino como una advertencia permanente frente al racismo, el antisemitismo, la xenofobia y cualquier forma de intolerancia, promoviendo una cultura basada en la convivencia, el respeto y la libertad de pensamiento.

