Cada 27 de febrero se conmemora el Día Internacional del Trasplante de Órganos y Tejidos, una jornada que busca promover la donación y concientizar sobre la importancia de esta práctica médica. Los trasplantes permiten mejorar la calidad de vida e incluso salvar a miles de personas que padecen enfermedades graves y se encuentran en lista de espera.

Este procedimiento puede realizarse tanto con donantes vivos como fallecidos. Según datos de organismos internacionales de salud, los órganos que más se trasplantan son el corazón, hígado, intestino, páncreas y pulmón. En cuanto a tejidos, los más comunes son las córneas, la piel, el cabello y las válvulas cardíacas. La mayoría de las intervenciones se concretan a partir de personas fallecidas, aunque en casos como el riñón y el hígado de forma parcial también es posible la donación en vida.

En Argentina, el sistema de donación está regulado por la Ley 27.447, conocida como Ley Justina, sancionada en 2018. La normativa surgió tras el fallecimiento de Justina Lo Cane, una niña de 12 años que esperaba un trasplante de corazón. Su historia generó una fuerte repercusión pública y llevó a impulsar cambios en el sistema para facilitar el acceso a órganos.

La ley estableció la presunción afirmativa de donación, lo que significa que todas las personas mayores de edad son consideradas donantes salvo que expresen lo contrario. Este cambio redujo significativamente los casos en los que las donaciones se interrumpían por decisión familiar: según datos del Ministerio de Salud de la Nación, las negativas bajaron del 40% al 10%.

El sistema de trasplantes en el país es coordinado por el Incucai, organismo encargado de fiscalizar y promover estas prácticas. Gracias a los avances en la legislación y en la organización del sistema, en el último año 4.264 pacientes en lista de espera recibieron un trasplante: 2.143 de órganos y 2.121 de córneas. Entre ellos hubo 331 pacientes pediátricos, mientras que gran parte de los procedimientos se realizaron a partir de donantes fallecidos. Además, se registró un récord de intervenciones provenientes de donantes no familiares.