Cada 7 de mayo se conmemora en Argentina el Día Nacional del Taxista, una fecha que reconoce el trabajo diario de miles de conductores que forman parte del transporte urbano en todo el país. La efeméride recuerda la firma del primer convenio colectivo de trabajo del sector y también homenajea a Eva Perón, impulsora de la creación del Sindicato de Taxistas Argentinos en 1950.
La celebración fue establecida oficialmente en 2006 y coincide con el nacimiento de Evita, figura clave en la organización gremial de los trabajadores del volante. Desde entonces, cada 7 de mayo se convirtió en una jornada de reconocimiento para quienes recorren las calles trasladando pasajeros a toda hora.
A lo largo de los años, el taxi se transformó en uno de los servicios más representativos de las ciudades argentinas. Cada localidad cuenta con sus propios colores y características distintivas. En Buenos Aires, por ejemplo, los tradicionales taxis negros y amarillos se volvieron una postal urbana reconocida en todo el mundo.
Un oficio con más de 400 años de historia
El origen del taxi se remonta al siglo XVII en Londres, cuando comenzaron a circular los primeros carruajes conocidos como “hackneys”, utilizados para transportar pasajeros dentro de la ciudad. Con el paso del tiempo, aquellos vehículos evolucionaron hasta convertirse en los taxis modernos.
El término “taxi” proviene de “taxímetro”, el dispositivo creado para calcular el valor de cada viaje según la distancia recorrida. El primer vehículo equipado con taxímetro apareció en Alemania en 1907, marcando un antes y un después en el sistema de transporte urbano.
Con la llegada de la tecnología, el servicio también cambió profundamente. Las aplicaciones móviles y las nuevas plataformas digitales modificaron la forma en que los usuarios solicitan viajes, aunque el taxi continúa siendo una pieza fundamental del transporte público en muchas ciudades.
El Monumento al Taxista
En la Ciudad de Buenos Aires también existe un homenaje especial para los trabajadores del sector: El Monumento al Taxista, inaugurado en 2012 en Puerto Madero. La obra representa a un chofer apoyado sobre un clásico Siam Di Tella 1500, uno de los autos más emblemáticos utilizados por los taxistas durante la década del 60.
La escultura fue impulsada por el Sindicato de Peones de Taxis y realizada por el artista plástico Fernando Pugliese, convirtiéndose en un símbolo del oficio y de su importancia histórica en el país.

