Cada 24 de febrero se celebra en Argentina el Día del Mecánico Automotor, una jornada dedicada a reconocer el trabajo de quienes se encargan de mantener y reparar los vehículos que circulan a diario por calles y rutas del país. Con su conocimiento técnico y experiencia, estos profesionales cumplen un rol fundamental para el transporte y la seguridad vial.

La conmemoración tiene su origen en 1947, cuando Adolfo García, entonces secretario general del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), impulsó oficialmente la creación de un día que homenajeara a los trabajadores del sector. La fecha quedó asociada además al contexto político y sindical de la época, marcado por el fortalecimiento de los derechos laborales.

Con el paso del tiempo, la tarea del mecánico automotriz se volvió cada vez más compleja. La evolución tecnológica de los vehículos incorporó sistemas electrónicos, computadoras de abordo y componentes cada vez más sofisticados, lo que exige capacitación constante y un alto nivel de especialización.

Entre sus funciones principales se encuentran diagnosticar fallas, reparar piezas, realizar mantenimiento preventivo y garantizar que cada componente del vehículo funcione correctamente. Su trabajo no solo impacta en el rendimiento del automóvil, sino también en la seguridad del conductor y de quienes lo acompañan.

A lo largo de la historia, la industria automotriz argentina también dejó modelos curiosos y poco comunes. Algunos ejemplos son el Bambi, inspirado en un microauto alemán; el IPAM Leeds, que incluso podía desplazarse en el agua; el De Carlo 700, considerado el “BMW argentino”; y otros proyectos llamativos como el Dinarg D-200, los prototipos Alcre y el triciclo eléctrico Isabelita, que reflejan distintas etapas de innovación en el país.