El Día del Kinesiólogo se celebra en la Argentina en coincidencia con la creación de la primera escuela universitaria de Kinesiología, inaugurada en 1937. La disciplina se especializa en el mantenimiento de la capacidad fisiológica, la prevención de lesiones y la rehabilitación mediante técnicas físicas, consolidándose como un pilar dentro del sistema de salud.
Los antecedentes de esta profesión en el país se remontan a comienzos del siglo XX. En 1904, Cecilia Grierson comenzó a dictar cursos vinculados a la kinesiología en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Años más tarde, en 1922, se formalizó la enseñanza con la implementación de un curso de Kinesiterapia impulsado por Octavio Fernández, considerado uno de los principales promotores de la actividad.
La fecha fue oficializada en 1950, cuando el entonces presidente Juan Domingo Perón firmó el decreto que estableció el 13 de abril como jornada de reconocimiento para los profesionales del sector. Desde entonces, la kinesiología amplió su campo de acción y hoy tiene una fuerte presencia en ámbitos como el deporte.
En el fútbol argentino, su evolución fue notoria. En otras épocas, los jugadores recurrían a masajistas o tratamientos informales, como recordó Mario Kempes al contar cómo trató una lesión antes del Mundial de 1978. Recién en los últimos años se consolidaron equipos interdisciplinarios dentro de la Asociación del Fútbol Argentino, con profesionales dedicados exclusivamente al seguimiento físico de los planteles.
En el fútbol argentino, su evolución fue notoria. En otras épocas, los jugadores recurrían a masajistas o tratamientos informales. Mario Kempes, figura del seleccionado en el Mundial de 1978 contó que, antes de disputar el torneo, acudió a un “curandero” para poder jugar: “Tres semanas antes de venir tuve una lesión en la rodilla y el doctor en Valencia me quería operar. Fui a un curandero y lo digo sin vergüenza… o masajista, como lo quieras llamar. Tenía un huerto y lo manejaba ahí en Valencia”, relató en una entrevista con Oscar Ruggeri.
Recién en los últimos años se consolidaron equipos interdisciplinarios dentro de la Asociación del Fútbol Argentino, con profesionales dedicados exclusivamente al seguimiento físico de los planteles.
Entre los nombres más recordados aparecen Miguel Di Lorenzo, histórico colaborador de la selección y cercano a Diego Maradona, y Roberto Molina, parte del equipo campeón del mundo en 1986. En la actualidad, el cuerpo médico cuenta con especialistas liderados por Luis García, junto a profesionales como Walter Insaurralde y Marcelo D’Andrea, quien mantiene una estrecha relación con Lionel Messi.

