El Día del Bailarín se conmemora en Argentina cada 28 de febrero para recordar el nacimiento de Jorge Donn, uno de los intérpretes más destacados de la danza contemporánea del siglo XX. Nacido en 1947 en El Palomar, provincia de Buenos Aires, comenzó su formación desde muy joven y rápidamente se convirtió en una figura de proyección internacional gracias a su talento y expresividad en el escenario.
Su carrera tomó impulso cuando se incorporó al ballet del coreógrafo francés Maurice Béjart, con quien debutó en Europa y protagonizó obras creadas especialmente para él. A lo largo de su trayectoria compartió escenario con grandes figuras del ballet mundial como Maya Plisetskaya, Marcia Haydée y Natalia Makarova. En 1976 fue nombrado director artístico del Ballet del Siglo XX y años más tarde fundó su propia compañía, consolidando su influencia en la danza internacional.
Donn falleció en 1992 en Suiza, pero su legado artístico continúa vigente y es recordado cada año en esta fecha. Su figura inspiró a numerosos bailarines argentinos que lograron destacarse en los principales teatros del mundo y posicionaron al país dentro del circuito internacional del ballet y la danza.
Entre los nombres más reconocidos se encuentran Julio Bocca, figura emblemática del ballet argentino que actuó en compañías de renombre internacional; Paloma Herrera, ex primera bailarina del American Ballet Theatre; y Iñaki Urlezaga, creador del Ballet Concierto y referente de la danza clásica. También sobresalen artistas como Marianela Núñez, Herman Cornejo y Eleonora Cassano, quienes consolidaron sus carreras en escenarios internacionales.
La lista se completa con referentes históricos y del tango danza como José Neglia, Norma Fontenla, Juan Carlos Copes y María Nieves Rego. Todos ellos, desde distintos estilos, contribuyeron a difundir la danza argentina en el mundo y forman parte de una tradición artística que continúa creciendo generación tras generación.

