El Día Mundial de la Educación Ambiental se celebra con el objetivo de generar conciencia sobre las problemáticas ambientales actuales y fomentar conductas responsables que permitan mitigar sus efectos. La fecha apunta a consolidar la educación ambiental como una herramienta fundamental para comprender los desafíos ecológicos y promover cambios tanto a nivel individual como colectivo, en un contexto global marcado por el avance del deterioro ambiental.
La conmemoración tiene su origen en el ámbito internacional. Fue establecida a partir de la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, realizada en Estocolmo en 1972, un hito que sentó las bases de la agenda ambiental global. Años más tarde, en 1975, la Carta de Belgrado reforzó esta mirada al proponer una nueva perspectiva educativa que posiciona al conocimiento como motor de transformación social y ambiental.
La educación ambiental se define como un enfoque pedagógico interdisciplinario orientado a generar conciencia sobre la relación entre la actividad humana y el entorno natural. Su objetivo principal es promover valores, actitudes y prácticas que favorezcan una convivencia respetuosa con el ambiente. A través de este proceso educativo, se analizan tanto las acciones necesarias para proteger el planeta como las consecuencias de aquellas conductas que resultan perjudiciales para los ecosistemas.
La relevancia de esta fecha se refuerza con datos alarmantes. Según el Informe Planeta Vivo 2020 del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la humanidad consume actualmente un 70% más de recursos de los que la Tierra puede regenerar. Además, se registró una caída del 68% en las poblaciones de fauna silvestre a nivel mundial, evidenciando el impacto directo de la actividad humana sobre la biodiversidad y los ecosistemas.
En este contexto, la educación ambiental integral se presenta como una estrategia clave para revertir esta tendencia. Sus bases incluyen una mirada transversal, la comprensión de las realidades locales, la ampliación del aprendizaje más allá del aula y la promoción de acciones concretas y sostenibles. De este modo, se busca no solo informar, sino también incentivar la participación activa de la comunidad en la construcción de un futuro más equilibrado y responsable con el ambiente.

