La jueza Susana Luna condenó a Nicolás Exequiel Mattioli, de 32 años e hijo del cantante Leo Mattioli, por la muerte de Claudia Laura Decurges en un siniestro vial ocurrido en Santo Tomé en septiembre de 2024. La pena incluye tres años de prisión de ejecución condicional, siete años de inhabilitación para conducir vehículos automotores y reglas de conducta, entre ellas prohibición de acercamiento a 100 metros de los hijos de la víctima y de su padre. La fiscal del caso, Rosana Marcolín, destacó la investigación que permitió esclarecer el hecho y llegar a la condena.
El accidente ocurrió minutos antes de las 8 de la mañana del 21 de septiembre de 2024, en la avenida Richieri, entre Libertad y Alsina. Según la fiscal, Mattioli embistió con su camioneta Ford Ranger a Decurges, quien circulaba en bicicleta de manera correcta y cercana a la cuneta, mientras ambos avanzaban por la margen derecha de la avenida en dirección oeste–este. Las pericias confirmaron que el conductor circulaba a 53,31 km/h en una zona con límite de 60 km/h, y los análisis toxicológicos descartaron consumo de alcohol o drogas. Aun así, no frenó ni intentó maniobrar para evitar el impacto, y no existía ningún obstáculo que le impidiera ver a la víctima.
Al ser embestida, Decurges salió despedida de la bicicleta y sufrió un traumatismo grave de cráneo, que le provocó la muerte pocos minutos después. La fiscal subrayó que la conducción negligente y la falta de precaución de Mattioli fueron determinantes para el desenlace fatal, y que las pericias accidentológicas respaldaron esta conclusión.
Mattioli reconoció su culpabilidad y, junto con sus abogados defensores, aceptó la calificación legal, la pena solicitada y el procedimiento abreviado elegido. La familia de Decurges, representada por su hijo mayor y su padre en nombre de los menores, también manifestó conformidad con la resolución judicial. La fiscal Marcolín destacó que se mantuvo contacto permanente con los familiares durante toda la investigación, asegurando transparencia y acompañamiento.
El caso subraya la importancia de la responsabilidad al volante y la prevención de accidentes de tránsito, recordando que incluso conduciendo dentro de los límites de velocidad, la falta de atención y prudencia puede tener consecuencias trágicas.

