El Super Bowl LX volvió a demostrar por qué su espectáculo de medio tiempo es uno de los escenarios más influyentes del entretenimiento mundial. En esta edición, Bad Bunny fue el encargado de liderar el show central, llevando al público una presentación que combinó potencia musical, identidad cultural y una fuerte impronta latina. Su presencia marcó un momento significativo para la música urbana, consolidando su alcance internacional.

El artista llegó a esta instancia en un momento clave de su carrera, tras una reciente consagración en los Premios Grammy, donde su álbum Debí Tirar Más Fotos fue reconocido como Álbum del Año. El logro reforzó su perfil como figura dominante de la escena global y destacó la vigencia de una propuesta artística construida desde raíces caribeñas y una narrativa profundamente personal.

La puesta en escena fue uno de los grandes atractivos de la noche. Inspirada en la estética de su gira, el escenario recreó su ya icónica “casita”, generando un contraste entre intimidad visual y la magnitud del estadio. Bad Bunny abrió el espectáculo con una explosiva versión de Tití me preguntó, marcando el tono festivo del show, y continuó con Yo perreo sola y un mashup de sus éxitos que mantuvo al público en constante euforia.

En el tramo final, el artista interpretó El Apagón antes de cerrar con Debí tirar más fotos, en un momento cargado de emoción. Durante la presentación rindió homenaje a referentes de la música urbana como Don Omar y Daddy Yankee, reconociendo su influencia en el género. La noche también sumó apariciones sorpresa: Lady Gaga ofreció una versión en clave salsa de Die With a Smile, mientras que Ricky Martin se unió con Lo que pasó en Hawái, generando uno de los picos más celebrados del espectáculo.

Más allá del despliegue musical, Bad Bunny sostuvo un fuerte mensaje de identidad cultural. A lo largo del show mencionó reiteradamente a Puerto Rico y saludó a distintos países de Latinoamérica, reforzando una idea de unidad regional. El resultado fue una actuación que trascendió lo artístico: un espectáculo que celebró la cultura latina en uno de los escenarios más vistos del mundo y consolidó su impacto en la conversación global.

Tras su paso por el Super Bowl, Bad Bunny continuará su gira internacional y el próximo fin de semana se presentará en la Argentina, donde ofrecerá tres shows consecutivos el 13, 14 y 15 de febrero en el estadio de River Plate. Las fechas generan gran expectativa entre sus seguidores locales, que esperan revivir en vivo la energía que el artista desplegó en uno de los escenarios más importantes del mundo.