Una serie de imágenes captadas desde la cápsula Orión, en el marco de la misión Artemis II, dejó al descubierto una escena que volvió a encender alertas: una extensa concentración de luces en el océano que corresponde a buques pesqueros operando en el límite del Mar Argentino. La fotografía, tomada durante la noche, permite observar con claridad la actividad en la denominada “Milla 201”, justo fuera de la Zona Económica Exclusiva Argentina.
El registro fue difundido por el comandante Reid Wiseman, quien compartió imágenes de la Tierra desde una distancia cercana a los 400 mil kilómetros. Además de fenómenos como auroras y la iluminación natural del planeta, lo que más llamó la atención fue la concentración de puntos luminosos frente a la costa argentina, una postal que especialistas ya habían advertido en otras oportunidades mediante satélites y vuelos de control.
Esa luminosidad responde principalmente a la pesca de calamar, una actividad que se realiza durante la noche utilizando potentes luces para atraer a esta especie. Los llamados buques “poteros” —en su mayoría de origen chino— operan de esta manera debido a que el calamar es altamente sensible a la luz. Esta práctica, aunque legal fuera de las 200 millas, genera preocupación por su impacto en el ecosistema marino, ya que el calamar ocupa un rol clave en la cadena alimentaria.
Distintos relevamientos muestran que la presencia extranjera en la zona es masiva. Datos de la Prefectura Naval Argentina indican que cientos de embarcaciones de aguas distantes operan cada temporada en ese límite marítimo, con predominio de flotas vinculadas a China. En algunos casos, incluso, se detectaron incursiones ilegales dentro de aguas jurisdiccionales argentinas, lo que derivó en sanciones millonarias.
Otro aspecto que genera preocupación es el uso creciente de “banderas de conveniencia”, una estrategia mediante la cual embarcaciones operadas por empresas chinas navegan bajo pabellones de otros países para evitar controles más estrictos. Esta modalidad complica la fiscalización y plantea desafíos adicionales para la protección de los recursos pesqueros.
Las imágenes tomadas desde el espacio no solo aportan una perspectiva inédita, sino que refuerzan una problemática conocida: la presión constante sobre los recursos del Atlántico Sur. La postal nocturna, visible incluso desde fuera de la órbita terrestre, vuelve a poner en foco una actividad que combina intereses económicos, vacíos regulatorios y el delicado equilibrio ambiental del mar argentino.

