La noche del 15 de mayo de 2010 parecía una más dentro de la gira “Fuerza Natural”, el proyecto con el que Gustavo Cerati atravesaba uno de los momentos más creativos y personales de su carrera solista. En Caracas, Venezuela, el exlíder de Soda Stereo ofreció un recital intenso, elegante y cargado de emoción ante miles de personas que cantaron cada tema como si fuera eterno. Nadie imaginaba que esas serían las últimas canciones de su vida sobre un escenario.
El show en el Estadio de Fútbol de la Universidad Simón Bolívar tuvo algo especial desde el comienzo. Cerati se mostró concentrado, por momentos agotado, pero completamente conectado con la música. Quienes estaban cerca suyo aseguraron que había llegado a Caracas con fuertes dolores de cabeza y un evidente cansancio físico después de la presentación en Bogotá. Aun así, salió a tocar y sostuvo un concierto que hoy muchos recuerdan como una despedida involuntaria.
El cierre quedó grabado para siempre. Después de interpretar “Lago en el cielo”, Cerati se llevó la mano al pecho, lanzó un beso al público y dijo una frase simple que con el tiempo se volvió estremecedora: “Hasta la próxima, chau”. Fue la última vez que sus fanáticos lo vieron arriba de un escenario. Horas después, mientras compartía un momento con músicos y colaboradores en el backstage, comenzó a sentirse mal. Su entorno notó que estaba pálido, desorientado y con dificultades para hablar.
Minutos más tarde fue encontrado recostado en un sillón de su camarín. El diagnóstico confirmó lo peor: había sufrido una isquemia cerebral que derivó en un accidente cerebrovascular. Fue trasladado de urgencia a una clínica de Caracas y, aunque durante las primeras horas logró reaccionar con algunos gestos y breves signos de conciencia, su cuadro se agravó rápidamente. Días después debió ser operado de urgencia por la inflamación cerebral.
Cerati permaneció internado en Venezuela hasta junio de 2010, cuando fue trasladado a Buenos Aires en una aeroambulancia. Nunca volvió a despertar. Permaneció en coma durante 1571 días hasta su muerte, el 4 de septiembre de 2014, a los 55 años.
A 16 años de aquella última noche en Caracas, el eco de su voz todavía atraviesa generaciones. Gustavo Cerati no solo dejó canciones inolvidables: dejó una manera de sentir la música, de habitar el escenario y de emocionar a millones. Su último “Hasta la próxima” nunca pudo cumplirse, pero su obra convirtió esa despedida en eternidad.

