La historia de la bandera nacional comenzó en 1812 cuando Manuel Belgrano, inspirado en los colores de la escarapela, decidió diseñar una enseña celeste y blanca para las tropas revolucionarias. La bandera fue izada por primera vez en Rosario, junto a las baterías “Libertad” e “Independencia”, y jurada por los soldados que formaban parte del ejército patriota.

Tras aquel hecho, Belgrano informó la creación al gobierno de entonces. Ese mismo día recibió la orden del Triunvirato de ponerse al frente del Ejército del Norte, que atravesaba un momento difícil luego de la derrota sufrida en Huaqui. Con el paso de los años, la bandera fue adoptada oficialmente y sus colores quedaron consagrados por el Congreso de Tucumán en 1816. Dos años más tarde se incorporó el sol en la franja blanca central.

En el lugar donde fue izada por primera vez hoy se encuentra el Monumento Nacional a la Bandera, uno de los sitios más emblemáticos del país. El complejo, ubicado frente al río Paraná, se transformó en un espacio histórico y de encuentro para los argentinos, que recuerda el nacimiento del principal símbolo patrio.

La bandera argentina está compuesta por tres franjas horizontales, dos celestes y una blanca en el centro con un sol dorado de 32 rayos. Con el tiempo se establecieron normas para su uso y características oficiales, mientras que el 20 de junio fue fijado como Día de la Bandera en homenaje a Manuel Belgrano, creador del emblema nacional.