La región atraviesa un escenario de inestabilidad sostenida, con lluvias que no dieron tregua desde el viernes y que continúan durante la mañana de este sábado. En distintas localidades, las precipitaciones se mantuvieron de forma constante, generando acumulación de agua y complicaciones en algunos sectores.
El fenómeno estuvo enmarcado en un alerta naranja emitido por el SMN, que advirtió sobre tormentas fuertes, con intensa actividad eléctrica, ráfagas que podrían haber superado los 90 kilómetros por hora y caída de granizo. Las condiciones afectaron principalmente a los departamentos San Lorenzo, Iriondo y Constitución.
En cuanto a los registros, se estimaban acumulados de entre 60 y 80 milímetros. Esta situación derivó en anegamientos temporarios, dificultades en la circulación y preocupación entre los vecinos por el impacto del temporal.
Si bien el nivel de alerta descendió a amarillo, la inestabilidad persiste y se espera que las condiciones mejoren de forma gradual. Mientras tanto, el foco está puesto en conocer la realidad de cada localidad: cuánto llovió, cómo están las calles y qué consecuencias dejó el paso de la tormenta.

