Cada 28 de junio se recuerda el nacimiento de Juan José Saer, uno de los máximos referentes de la narrativa argentina. Nacido en Serodino en 1937, su obra dejó una huella imborrable en la literatura contemporánea y convirtió al paisaje santafesino en protagonista de sus relatos.
Juan José Saer nació el 28 de junio de 1937 en la localidad de Serodino, en el departamento Iriondo de la provincia de Santa Fe. Desde allí comenzó un camino que lo llevaría a convertirse en una de las voces más influyentes de la literatura argentina del siglo XX.
Aunque en 1968 se radicó en Francia, donde ejerció como docente y desarrolló gran parte de su carrera, nunca dejó de escribir sobre el litoral santafesino. Los ríos, las islas, las ciudades y los pueblos de la región aparecen una y otra vez en sus novelas y cuentos, transformados en escenarios de una obra profundamente ligada a su tierra natal.
Entre sus libros más reconocidos se encuentran El entenado, Glosa, El limonero real, Cicatrices, Nadie nada nunca y La pesquisa, títulos que hoy forman parte del canon de la literatura argentina y que han sido traducidos a numerosos idiomas.
Su estilo, caracterizado por la precisión del lenguaje, la exploración del tiempo, la memoria y la percepción, le valió el reconocimiento de la crítica internacional. Con el paso de los años, Saer se consolidó como un autor de referencia para escritores, investigadores y lectores de todo el mundo.
Juan José Saer falleció en París el 11 de junio de 2005, a los 67 años. Sin embargo, su legado permanece vigente y continúa siendo objeto de estudios, reediciones y homenajes. En Santa Fe, especialmente en Serodino, su figura es motivo de orgullo y de diversas iniciativas culturales que buscan preservar y difundir su obra.
A 89 años de su nacimiento, el nombre de Juan José Saer sigue representando el enorme aporte de la provincia de Santa Fe a la literatura argentina, recordando que desde un pequeño pueblo del interior surgió uno de los escritores más importantes de la lengua española.

