Una decisión de la Justicia comercial le dio un margen de maniobra a Lácteos Verónica en un momento crítico. La medida interrumpe el avance del proceso de quiebra y habilita una etapa en la que la empresa podrá intentar recomponer su situación financiera, con el objetivo de evitar su desaparición.
A pesar de este escenario judicial más favorable, la realidad dentro de la compañía no muestra cambios. La actividad permanece prácticamente detenida y las plantas continúan sin operar, marcando un fuerte contraste con el rol que la firma supo ocupar dentro de la industria láctea.
El impacto de la crisis se refleja con mayor crudeza en los trabajadores. Los atrasos salariales se acumulan desde hace meses y afectan de manera directa a numerosas familias. A esto se suma la falta de materia prima en establecimientos de la cuenca lechera santafesina, lo que impide cualquier posibilidad concreta de retomar la producción en el corto plazo.
Con este nuevo escenario, se abren distintas alternativas para la empresa. Por un lado, la posibilidad de atraer capital externo que permita reactivar la actividad; por otro, la opción de avanzar en una reorganización interna que incluya desprendimientos o recortes para sostener lo que quede operativo.
Por ahora, el panorama sigue siendo incierto. Aunque el freno judicial evita un desenlace inmediato, la falta de actividad y las deudas acumuladas mantienen en vilo tanto a empleados como a proveedores, que esperan definiciones claras sobre el rumbo de la compañía.

