Cada 29 de noviembre, Argentina celebra el Día de la Agricultura, una fecha instaurada en 1944 para reconocer la enorme incidencia que esta actividad tuvo —y sigue teniendo— en el desarrollo económico y social del país. Desde hace más de un siglo, la agricultura es sinónimo de trabajo, crecimiento y arraigo en miles de comunidades argentinas.

En la región, donde los campos se extienden a lo largo del corredor productivo del centro-sur santafesino, esta jornada adquiere un significado especial. La agricultura forma parte cotidiana del paisaje y también del pulso económico que sostiene a numerosas familias, cooperativas y emprendimientos que se dedican a la siembra, el cuidado del suelo y la cosecha.

Las chacras y extensiones rurales de la zona, reconocidas por su alto rendimiento agrícola, concentran una producción que se destaca a nivel provincial y nacional. Soja, maíz, trigo y girasol lideran las campañas, acompañados por la incorporación creciente de tecnologías que permiten mejorar la eficiencia, el uso responsable de los recursos y la sustentabilidad de los sistemas productivos.

La actividad rural de la región también se articula con una potente infraestructura agroindustrial y logística que conecta los campos con los principales circuitos de comercialización y exportación del país. Esta interacción convierte al área en un nodo estratégico para la economía santafesina, donde cada eslabón —productores, contratistas, acopiadores y trabajadores rurales— cumple un rol fundamental.

El Día de la Agricultura invita a reconocer ese esfuerzo cotidiano: el de quienes se levantan antes del amanecer para trabajar la tierra, el de quienes planifican campañas completas y el de quienes sostienen prácticas que permiten que la región continúe siendo una referencia productiva. Un homenaje a los campos, a sus cosechas y a todos los que, con dedicación y compromiso, mantienen viva la tradición agrícola que define el espíritu de esta parte del país.