En un taller donde el hierro, el caucho y la pintura se combinan, Gustavo, artesano de la región radicado en Timbúes da forma a esculturas que sorprenden por su realismo y tamaño. Utilizando cubiertas de moto en desuso, el artista transforma materiales descartados en figuras de animales, muchas de ellas en escala real, a través de un proceso completamente artesanal, apostando al reciclaje y a la puesta en valor del trabajo artesanal local.

El creador no es oriundo de la localidad: llegó desde Cañada de Gómez y vive en Timbúes desde hace más de siete años. Su vínculo con el arte, sin embargo, es mucho más extenso. “Hace más de 50 años que pinto, pero no sobre tela, sino sobre prendas”, relató a IRÉ , y explicó que a lo largo de su vida también realizó tallas y artesanías en madera, explorando distintos oficios y técnicas.

“Hace más de 50 años que pinto, pero no sobre tela, sino sobre prendas”

La idea de trabajar con cubiertas surgió tiempo atrás, pero se consolidó una vez instalado en la localidad. “Como no me conocía nadie de lo que yo hacía en mi oficio, empecé a hacer maceteros, animales, pájaros y adornos con cubiertas”, contó. Con el paso del tiempo, el proyecto fue creciendo y hoy se encuentra abocado a piezas de mayor escala, muy distintas a sus trabajos anteriores.

“Como no me conocía nadie de lo que yo hacía en mi oficio, empecé a hacer maceteros, animales, pájaros y adornos con cubiertas”

Entre sus obras más recientes se destaca un carpincho de tamaño real, ya finalizado y a la espera del proceso de pintura. La escultura mide entre 60 y 70 centímetros de altura y requirió más de 20 cubiertas de moto. “Yo trabajo con cubiertas de moto, no de auto. Son más fáciles de cortar y todo se hace a mano”, detalló. El armado comienza con una estructura de hierro y continúa con el moldeado del caucho para lograr una forma lo más fiel posible al animal.

La etapa final incluye pintura aplicada a pincel o con aerógrafo sintético y una laca protectora que garantiza mayor durabilidad. Además del carpincho, el artesano proyecta realizar una garza de casi un metro sesenta y cuenta con un amplio repertorio de figuras ya realizadas, entre ellas caballos, pavos reales, osos, koalas, canguros y diversas aves. Aunque aclaró que no vive exclusivamente de esta actividad, remarcó el valor del trabajo artesanal: “No es solo un pedazo de cubierta; hay que elegir el material, buscar la forma y después lograr que la pintura sea lo que destaque”.

Así, entre hierro, caucho y pintura, el artesano continúa dando forma a piezas únicas que resignifican materiales descartados y los convierten en expresiones artísticas. Desde Timbúes, su trabajo combina creatividad, oficio y reciclaje, y deja en evidencia que detrás de cada escultura hay tiempo, técnica y una mirada que transforma lo cotidiano en arte.

Gustavo participa con sus creaciones en los Carnavales de Timbúes y comercializa sus productos de manera directa. Quienes estén interesados en alguna de sus piezas o si alguna de sus obras gustó, pueden comunicarse al 3476 368638.

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