A cinco años de la muerte de Miguel Lifschitz, su nombre vuelve a aparecer en el recuerdo de la región como el de un gobernador que dejó una marca profunda en el interior santafesino. Ingeniero civil, dirigente socialista y exmandatario provincial entre 2015 y 2019, falleció en Rosario a los 65 años tras complicaciones derivadas de COVID-19, luego de varios días internado en terapia intensiva. Su partida en mayo de 2021 generó un fuerte impacto en toda la provincia.
Más allá de su rol institucional, su figura quedó asociada a una forma de gobernar basada en la cercanía con el territorio. Durante su gestión, impulsó una agenda de recorridas permanentes por pueblos y ciudades donde, en muchos casos, hacía décadas que no se recibía la visita de un gobernador. Esa presencia constante se transformó en una de las características más recordadas de su paso por la Casa Gris.
En la región, uno de los momentos que aún se recuerda es su visita a Puerto Gaboto en 2016, cuando el Festival de los Dos Ríos comenzaba a consolidarse como una propuesta cultural de referencia. En aquella oportunidad declaró de interés turístico a la localidad y, posteriormente, regresó para inaugurar el Centro de Cuidado Infantil en 2017, acompañando obras e iniciativas comunitarias.
También se lo recuerda por su paso por distintas localidades del cordón industrial y el centro provincial. En Monje encabezó la apertura de Agroactiva 2016, en Totoras participó de la inauguración de la Ruta 91 en 2017 y en San Genaro estuvo presente en varias ocasiones, acompañando la Fiesta del Trigo, el centenario del Club Sportivo Rivadavia y recorridas institucionales junto a autoridades locales.
El 16 de agosto de 2018 tuvo una jornada especialmente activa en la región, que incluyó su visita a la radio IRÉ. En ese marco, se avanzó con licitaciones de obras escolares en Oliveros y Pueblo Andino, y se firmaron convenios con comunas como Clason, Bustinza y Salto Grande, reforzando su impronta de gestión territorial.
En los últimos años de su mandato también dejó huellas en Barrancas, donde entregó viviendas e inauguró obras públicas; en Serodino, con actividades vinculadas a la producción, la cultura y el impulso del proyecto de puesta en valor de la figura de Juan José Saer, que incluyó acciones para preservar su legado literario y avanzar en iniciativas para su casa natal; y en el departamento San Jerónimo, donde recorrió escuelas e instituciones. Maciel, en tanto, fue la única comuna intervenida durante su gestión: en 2019 la Provincia dispuso la medida en medio de un conflicto institucional y luego se avanzó con una transición hacia nuevas autoridades, en un caso excepcional dentro de su gobierno.
Su paso por la política provincial dejó una imagen ligada a la obra pública, pero también a una forma de vincularse con las comunidades. En distintos puntos de la región todavía se lo recuerda como el gobernador que volvió a poner en agenda a los pueblos del interior, acercando la gestión provincial a lugares que durante décadas habían estado lejos de la presencia oficial.
Noticias relacionadas

